Ya son comunes los robos en el Mundial


Cuquita de Anda.-

Llegamos al tan deseado domingo, día en el que la Selección de México se enfrentaría contra la de Holanda en octavos de final; la alegría desbordaba en todo el país, porque vimos a través de los partidos anteriores lo bien hecho por el técnico Miguel “El Piojo” Herrera, con un técnica desarrollada con conocimiento de causa, la fe de los mexicanos no era porque nos gustara el futbol, sino por ver un equipo muy bien compenetrado, técnicamente hablando, con un portero maravilloso.

Señoras, señores, jóvenes y niños, nos ha robado el árbitro portugués Pedro Proenca, nos minimizó desde que comenzó el partido, árbitro elitista que no debería estar en ningún Mundial, nos dimos cuenta perfectamente cómo el jugador se aventó al suelo sabiendo que tenía la ley de la ventaja, estas cosas no deberían pasar porque a ningún país se le debe humillar.

Este arbitro prepotente y vendido amonestó a la mayoría de los jugadores mexicanos y tan tengo razón que el mismo jugador holandés, Arjen Robben, admitó a lo descarado en las redes sociales que se aventó, lo que ignora este jugador sin ética profesional es que en un Mundial debe tener ética profesional; él es buen jugador, no necesita de trampas para ganar pero sí sabía que México era y es superior a Holanda.

Me quedo con la seguridad plena de que Rafael Márquez, Miguel Layún, Héctor Herrera, Paul Aguilar, Guardado, Rodríguez, Héctor Moreno, Carlos Salcido, Giovanni do Santos, Oribe Peralta, Javier Hernández, Reyes, Aquino y el porterazo que tenemos, el inigualable Guillermo Ochoa, que pasó a la historia del futbol como todos estos grandes del balompié que nos hicieron gritar de alegría junto con la familia.

Mi nieto Andrés, con un tambor, adornaba el recinto donde estábamos viendo el partido, gritamos de alegría y lloramos de tristeza por un árbitro elitista y vendido.