Violencia escolar o acoso


Ramón González Pérez.-

Mucha tinta se ha utilizado para analizar el caso del acoso escolar, mal llamado bullying, pues estando en México resulta inaceptable se le denomine con un término extranjero, existiendo en nuestro lenguaje la terminología suficiente para denominar cualquier término usual, máxime tratándose de un problema que se genera al interior de las escuelas de enseñanza básica de nuestro país.

Efectivamente, el acoso escolar que se viene generando al interior de nuestras escuelas, fundamentalmente primarias y secundarias, es un problema grave que requiere la atención inmediata y efectiva de las autoridades educativas, tanto directores de escuelas, supervisores de zona, jefes de sector y los mismos directores o jefes de departamento correspondientes, y no sólo declaraciones como las del mismo titular de la SEP, en el sentido de que se realizarán foros de consulta, se implementarán cursos relativos a la violencia escolar, pues ello sólo queda en eso, declaraciones y citas que en nada resuelven el problema, tanto que ha ocasionado lamentables fallecimientos de alumnos de esos niveles educativos.

La triste respuesta que les diera a los padres de familia del estudiante de secundaria de Ciudad Victoria, el Supervisor Escolar, en el sentido de que se trató de un “juego”, demostró la incapacidad de las instancias involucradas en el problema, pues la actitud reservada dio una prueba de la incapacidad del funcionario, amén de que lo asumido por las demás instancias, confirman que nada saben al respecto y sólo se lavan las manos ante la crítica situación.

Lejos de solicitar y permitir la intervención de instancias penales en los casos de violencia escolar, no es sino una palpable demostración de la falta de capacidad administrativa y docente, pues un problema de tal magnitud requiere de una determinación legal, porque no es cuestión de analizarlo al interior de los Consejos Técnicos Consultivos, instancias que desde mi particular forma de ver, de nada sirven en la solución de problemas de cualquier índole, sino que sólo son pretextos para suspender labores los últimos viernes de cada mes, incrementando las ausencias físicas de los docentes frente a sus grupos.

No toman en cuenta las respectivas instancias educativas que este problema que genera desde actos intimidatorios hasta acoso definitivo, pone en riesgo la integridad de los alumnos, en tanto que los docentes que están presentes al momento del acoso, se hacen los que no ven ni oyen, limitándose a observar sin actuar en consecuencia, como es su obligación ineludible, lo que los hace acreedores también a una sanción, tanto administrativa como legal.

Todo lo anterior nos hace remontarnos a la época en que nos desempeñamos como docentes y directivos de escuelas, tanto rurales como urbanas, en la que los padres de familia, al llevar por primera vez a sus hijos al plantel, nos hacían la siguiente recomendación: “Maestro, nada más le encargo los ojos de mi hijo…” dando a entender que confiaban plenamente en los profesores de ese tiempo, en la formación integral de los educandos.

Entendiéndose por “integral” a la educación que abarcaba los tres campos de la formación de los educandos, esto es: Cognitivo, físico y afectivo. Por lo que el maestro era responsable incluso de la formación de hábitos, habilidades y virtudes en sus alumnos.

En esas condiciones, era lógico que los profesores aplicaran correctivos en sus alumnos; claro, sin que ello rebasara las condiciones físicas de los menores, pero eso sí era común enterarnos de maestros que utilizaban su respectiva “varita” de algún árbol flexible para aplicar los correctivos, sin que ello derivara en quejas por acoso o abuso por parte del docente.

En la actualidad, con tantas reformas educativas, lo que ha derivado en el proceso educativo, es una auténtica disminución de la autoridad del docente frente a sus alumnos, pues se llegan a dar casos de alumnos que amenazan al maestro ante la aplicación de algún correctivo que pretenda encauzar el proceso de enseñanza-aprendizaje y, ante la incapacidad de las autoridades educativas, ha generado la presencia, cada día más en aumento, del llamado “bullying” o violencia escolar.

Es cuanto.