Urge formar el carácter de los jóvenes


Antonio Flores Galicia

El carácter es la adaptación de la voluntad de la persona a una dirección justa. Joven de carácter es el que tiene principios nobles y en ellos permanece firme, es fiel aunque necesite sacrificarse para realizar sus propósitos. La persona sin carácter es inestable, está en contra de su propia conciencia, cambia sus principios según circunstancias o amistades, no tiene ideales.

Por eso es urgente la educación. Cuánta desviación apareció desde que se fueron introduciendo en el campo de la educación, desde la niñez, al dejarlos que vivan su libertad. Se ha deshecho la necesidad de enseñarlos a dominarse y dominar, desde que son pequeños. Porque urge adquirir ideales, principios, hacer costumbres, quitar lo malo y tener lo bueno. Nada de conveniencias, la verdad es primero. Los padres de familia y los educadores deben enseñar al niño y al joven a obrar según nobles ideales, en cualquier circunstancia de la vida.

Una persona sin principios está expuesta a continuas sacudidas de la vida. Un día obra de un modo, otro lo que le conviene, no lo que debe hacer. Y, lo peor, cada vez es más fuerte en la actuación conforme a gustos y conveniencias, y ya no hace caso a nadie. Por eso, lo primero que debe preocupar a un joven es crear principios rectos dentro de sí. Ejemplo: Debo estudiar con diligencia constante, porque tengo que cultivar las dotes que me dieron los que me engendraron. Hombre o mujer, son dueños de sí.

Cuánto se ha descuidado la formación: “Ya vete a clase: ¿Y si no quiero?; no te cases con esa persona: Es que la quiero mucha; haz la tarea que te dejaron en la escuela: Voy a ir con mis cuates a una fiesta”. Recomiendo leer: “El joven de carácter”, de Francisco Fin. Pero, mejor van a ver caricaturas o a platicar tres horas con su amistad, en sus aparatos celulares. Respondan: ¿Quién es culpable de que sólo en una pequeña colonia de una delegación haya cientos de engendros realizados por jovencitos de 13 a 16 años? Mejor, como dicen sus hijos: “Agarra la onda, mi ñero, te estoy guachando, wey”.

Urge seguir principios justos. El carácter no se da gratis, sino que la persona lo debe alcanzar, por una lucha tenaz de años. El ambiente que te rodea, las cualidades heredadas, malas o buenas, pueden ejercer influencias sobre tu carácter. El carácter es obra personal, el resultado de tu trabajo buscando tu propia formación. Porque todos recibimos dos educaciones: Una, la dan sus padres y la escuela, el ambiente y los compañeros; la otra, la más importante, el otro trabajo autoeducativo. Recordemos que educación es inclinar la voluntad del hombre, de suerte que en cualquier circunstancia se decida a seguir sin titubeos y con alegría el bien.

El carácter, es un modo de obra siempre consecuente, cuyos móviles son principios firmes: Constancia de voluntad en el servicio del ideal reconocido como verdadero; perseverancia incontrastable del alma. El joven de carácter dice: “Es uno de mis principios y me mantengo en él, cueste lo que cueste”. Imagino que todo lector puede ya decir por qué tenemos tanta desviación, actualmente, de la sociedad: Hicimos a los adultos de hoy y estamos preparando a los de mañana. Si cada año desviamos tanto a nuestra sociedad, con comentarios y lamentos nada se arreglará. Mejor digamos: ¿Qué sociedad quiero?

Se necesita guardar fidelidad a los principios que nos da la ciencia, perseverar siempre en la verdad: En todos nuestros pueblos y ciudades, está descontrolada la educación que deben dar los padres de familia y las escuelas. Hay fuertes desviaciones en: Estudio, drogas, sexo, leyes, convivencia, adelanto en todo el campo social. Tenemos grandes adelantos científicos, pero se ha descuidado grandemente el control que deben tener las personas.