UN DOCUMENTO DEL SIGLO XVIII


Antonio Flores Galicia

En el archivo parroquial de un templo del Siglo XVIII, me encontré un documento que imaginé gustaría a muchos. Lo copié y lo entrego. No decía el autor ni conozco a ningún personaje, estoy seguro que ya murieron; pero me pareció importante publicarlo, para que veamos cuántas contradicciones se dan con el tiempo y somos nosotros los que hemos de ver lo que debe continuar, qué se ha de quitar o poner, para que todo esté mejor. Es antiguo el documento, pero puede gustar y servir, para ver cómo era ese siglo.

   Viendo Dios la maldad de la ciudad de México, decidió acabarla. Pero, vio mucho bueno y quiso que continuara. Le habló al Padre Joaquín, quien diariamente se comunicaba con Él y, después de misionar, se iba a descansar al Desierto de los Leónes; sólo bajaba a la ciudad de México para ayudar a los enfermos, predicar a los pobres y consolar a los que sufrían. Era un santo misionero.

_ Padre Joaquín, te está hablando el Señor tu Dios.

_ Habla Señor, que tu siervo te escucha.

_ Como le ordené a Noé, hace miles y miles de años, hoy te pido una actuación semejante. Con madera de los árboles de este bosque, construyes un arca, con las dimensiones necesarias para que introduzcas en ella lo que hoy te ordeno: La imagen de la Virgen de Guadalupe del Tepeyac, un obispo, un sacerdote que te haya ayudado, una monja; tú irás como sacerdote y ojalá que te quiera acompañar un padre de Colima que le dicen Cuco; 12 laicos, un político, unos cuantos animales, pocas plantas y semillas. Todo ello lo deberás realizar en un plazo de seis meses. Sé que esto es difícil, pero tú eres muy santo.

_ Cumpliré tu mandato, Señor. Soy tu humilde siervo.

   Pasaron seis meses y el Padre Joaquín ni siquiera había iniciado la construcción de la barca. Los seis meses los utilizó para negociar ayudas, haciendo entrevistas a diferentes personas y solicitando permisos.

_ Padre Joaquín, te está hablando el Señor tu Dios.

_ Habla, Señor, que tu siervo te escucha.

_ ¿Dónde está el arca que te ordené construyeras? Ya pasaron los seis meses y nada veo.

_ Perdóname, Señor. Me pongo de rodillas para que me creas que te obedezco. No creas que no he trabajado para cumplir tu mandato. Hasta he rezado menos que antes, por andar en tanto trámite. Pero, todo ha sido un tener que enfrentarme en problema tras problema y luchar contra todo. Ningún funcionario me ha atendido, ni del gobierno ni de la iglesia. Siempre me dicen que están en reuniones o trámites urgentes o cumpliendo comisiones. Fui al Tepeyac y ni siquiera al sacristán he podido ver: que está ocupado, que está contando la limosna y en todas las puertas hay vigilancia; busqué al Abad, y nada; busqué al Señor Arzobispo, y nada. Fui a todos los conventos y por una ventanita me respondían que estaban trabajando o que eran de clausura, etc. Busqué los doce laicos, y lo mismo: Que sólo atendían a gente importante o que cuánto dinero les iba a dar; busqué al padre Cuco y jamás lo he pude ver, pero no te conviene, es flojo argüendero y tonto. Busqué monjitas y sólo me abrieron en una casa particular donde vivían Sor Presa, Sor Tija y Sor Rita, pero los vecinos me dijeron que no eran monjas, que cuidaban a un obispo rico que ya murió.    En pocas palabras, sólo se habla del Espíritu Santo, del Demonio que les habla y piden ayuda económica. Hablar con un político, olvídelo Señor, que allí “no se tratan asuntos de religión”. Compréndame, Señor. Busqué al político y, vienes mañana, no está, está en reunión, que vete pronto porque allí viene una marcha, que un mitin, que una manifestación, que allí no puede pasar un cura. En fin, es imposible.

   Respecto a la construcción del Arca, perdóneme Señor, pero no digo las groserías que me dan. Yo creo que sabes bien, Señor, cómo hablan ahora. Primero, los problemas del permiso de construcción y cómo pagar los impuestos elevadísimos que se piden, sólo para que me reciban el proyecto. Veían el proyecto y me hablaban de “saludos”: Sistema de seguridad contra incendios, para lo que debí sobornar a los funcionarios con unas limosnas que junté, pues me dijeron, “si no te mochas p’a los chescos, no hay nada”. Los vecinos se quejaron de que yo estaba construyendo  un Arca en un parque nacional, por lo que perdí meses en viajes inútiles a los distintos departamentos que me indicaban. Que necesitaba Acta Constitutiva y un poder notarial que me acreditara como representante legal de quien me había dado la orden de construcción. Los trámites se complicaron y no los he podido resolver.

Y todo se agravó cuando debí ir a Hacienda. Fue “un desmadre”. Perdóname la palabra, Señor, pero no encuentro otra: Que por tratarse de un proyecto de tal magnitud, no me podía registrar como causante menor, sino mayor y con actividad empresarial; que cobrarían boletos de viaje con IVA, desglosado por una máquina registradora certificada en las instalaciones de la misma Secretaría. Pero, me asusté cuando, hace un mes me notificaron del SAT un adeudo ya, con multas y recargos, por haber realizado trámites extemporáneos, es que había pasado el temporal de lluvias y llueve mucho en el Desierto de los Leones.

   Pero, no es todo. Hay otro problema serio, pues la Profepa nunca entendió que se trataba de una emergencia. Les dije que el Señor Dios me había dado la orden para salvar algo de la ciudad de México y me trataron de loco. Luego aparecieron sindicatos afiliados a diferentes partidos políticos, apoyados todos por la Secretaría del Trabajo. Y, hay otro lío. Me pedían que afiliara a un partido político a los trabajadores que iba a contratar. Otro gran problema, cuando inicié la búsqueda de los animales, pues tropecé con Semarnat que me dio un bonche de formularios y debía pagar carísimos impuestos y que había animales en extinción. Me pidieron la elaboración de un “Estudio de Impacto Ambiental” en la zona, en el Estado y en el País.

   Después de entregar 25 Kgs. de papeles, me devolvieron todo, porque en esa Zona no había CURP. Para que el Arca pudiera alimentar a los animales, debía tramitar en la Secretaría de Salud el permiso correspondiente  y pagar por adelantado la auditoría que se haría a las instalaciones cuando todo estuviera terminado. Protección civil me pidió plano de la zona que se inundaría, con linderos y medidas. Yo, les llevé el globo terráqueo y casi me mataban a patadas.  Los de la SCT, me pidieron un registro como SPE (Servicio Público Federal), para que pudiera navegar por canales de peaje. En Tránsito, debía tramitar placas correspondientesy la verificación, por aquello de la contaminación del medio ambiente; aunque les dije que no tendría motor. Por último, la Policía Judicial Federal, me hizo un allanamiento, disque en busca de drogas y en la búsqueda, me desbarataron lo poco que llevaba construido.

   Así están las cosas mi Señor. Si usted mi Dios quiere realizar este proyecto, le ruego que se decida a realizar muchos milagros, como leemos en los evangelios los domingos, se salvaría a muchos mexicanos; pero también, le recomiendo que el proyecto se lo encomiende a un tal padre Gilberto, dicen que es santo y le gustan asuntos ostentosos. Es muy astuto para eso del dinero, sabe engañar a los ricos. Otra vez, perdón mi Dios y Padre amoroso.