Túneles de la ciudad de Colima, ¿mito o realidad?

Jardín Libertad y Catedral | Foto: EspecialJardín Libertad y Catedral | Foto: Especial

Con el paso de los años algunos túneles han colapsado o han sido destruidos para llevar a cabo otras obras, llevándose sus secretos para siempre

Cuando comenzaban apenas a construir la Avenida Pino Suárez, exactamente en el crucero de San Francisco y Maclovio Herrera, una máquina excavadora fue devorada por la tierra, descubriéndose así una sofisticada red de túneles debajo de la ciudad de Colima, por allá en la década de 1950.

El pánico que causó aquel accidente alarmó a los trabajadores, quienes pasaron algunas horas rescatando el monstruo de metal de su terrible desgracia. Maniobrando entre el polvo y tierra los trabajadores se percataron de la existencia de un túnel.

Este había colapsado por el peso y la agresión de las obras. Algunos de ellos entraron a explorar, pensando que era una tumba de tiro, (muy comunes) pero se dieron cuenta del fino acabado de ladrillo y rocas que poseía dicha estructura. Sin darle tiempo a la investigación exhaustiva se reparó ese tramo y sepultaron por años ese secreto.

Con los hechos anteriores, otros sucesos salieron a la luz y comenzaron a engrandecer el mito urbano. Después de algunas investigaciones se demostró que es verdad que existen redes de túneles subterráneos, además se detectaron entradas en algunos lugares específicos de la ciudad. Con el paso de los años algunos túneles han colapsado o han sido destruidos para llevar a cabo otras obras, llevándose sus secretos para siempre.

Mucha gente dice que los hicieron los cristeros, que el indio Alonso anduvo ahí haciendo de las suyas, que los revolucionarios… Esos son puros mitotes, como también es difícil afirmar que de San Francisco corre uno hasta la Catedral, eso no es verdad por la existencia del Río Colima (tendría que ser un milagro arquitectónico un túnel bajo el río). Los túneles son más antiguos queridos lectores. Hasta hoy se desconocen las causas originales de su construcción; lo que se sabe es que unos fungían como bodegas o colectores de agua. Otros son claros pasadizos secretos de un edificio a otro con fines desconocidos, o por simple protección, aunque no se sabe bien de quién o qué se protegían.

Algunos de los túneles que se tienen registrados son en San Francisco de Almoloyan, en el antiguo convento mercedario (ruinas por la calle Gildardo Gómez), en el Bar 1800 por la calle 5 de Mayo en la capital y en la Logia Masónica por la calle Morelos, así como en la Antigua Hacienda La Albarrada.