Transporte urbano a la deriva


Ramón González Pérez.-

Cada día nos sorprenden las notas periodísticas relativas al servicio de transporte urbano, concretamente los permisionarios de los servicios en la zona conurbada de Colima-Villa de Alvarez, Manzanillo y esporádicamente Tecomán; notas que por lo general se refieren a los pésimos servicios que se ofertan a la población en general, a lo vetusto de las unidades y lo que es peor, las condiciones de uso en que se presta el servicio, generalmente sucios, en mal estado y con la poca educación de los conductores, que no respetan las señales de tránsito, deteniéndose donde les viene en gana, sin importarles la seguridad del pasaje, mucho menos en tratándose de personas de la tercera edad, las que en muchas ocasiones han estado en riesgo de sufrir algún accidente.

Todo lo anterior sucede ante la complacencia de las autoridades de Vialidad, tanto municipales como estatales, los que se hacen de la vista gorda y no proceden en contra de estas infracciones, lo que provoca una serie de reacciones y comentarios al respecto, entre los que destaca aquél que señala que quienes llegan a las Direcciones de Vialidad, tanto a nivel municipal como gubernamental, de inmediato son cooptados por los zares del autotransporte, otorgándoles taxis o micros, con todo y permiso, para así ingresarlos a su gremio, con lo que los imposibilitan para actuar en consecuencia, dándole vigencia al dicho que señala que “gobierno contra gobierno, no procede”. Con lo que le dan al traste a las disposiciones legales existentes al respecto.

Pero, lo que ha despertado indignación y asombro a la ciudadanía, es la declaración hecha hace algunos días por uno de los permisionarios más poderosos, quien señala que se requieren 500 millones de pesos para modernizar el equipo de transporte urbano, pues reconoce que el actual está en pésimas condiciones, esto a pesar de que en múltiples ocasiones han exigido aumento en el costo del pasaje, comprometiéndose a la tan cacareada moderniazación y no han hecho nada.

En esas condiciones están todas las líneas de transporte urbano, si a esto agregamos que no se preocupan por seleccionar a los choferes, concretándose a que sepan manejar, los suben al camión y les piden “dale pa’delante y pa’atrás” y con que sepan hacerlo, ya los nombran conductores urbanos, tramitándoles las respectivas licencias, subiéndolos al camión, asignándoles una ruta urbana. Esto da como resultado la presencia de pelafustanes en los camiones urbanos, con las malas condiciones de trato al pasaje.

Lamentablemente esa es la triste realidad del servicio de transporte urbano en nuestra entidad y a todo ello hay que agregarle la petición del citado permisionario, para darnos cuenta que lo único que ven estos tránsfugas es incrementar sus ganancias, aún a costa del erario público, pues en ningún momento han declarado cuánto están dispuestos a poner de su parte para la modernización del transporte de marras.

Es cuanto.