“Transporte público de primer mundo y el resto”

Transporte público Manzanillo | Foto: EspecialTransporte público Manzanillo | Foto: Especial

¿Nuestro servicio de camiones urbanos es competitivo y eficiente?

Punto (.) Rojo

Columna de Baldomero Díaz Gaytán

Hace unos días, el transporte público en Colima y Villa de Alvarez subió de seis a ocho pesos. Y en Manzanillo, hace algunos meses, la tarifa subió de siete a nueve pesos. Surge la duda: ¿Tenemos un servicio de camiones urbanos que sea competitivo, eficiente y, sobre todo, que responda a las necesidades de los colimenses?

Le voy a presentar, amable lector, una nota informativa que hace unos días le dio la vuelta al mundo. La gran mayoría somos usuarios de transporte público, por lo que no voy a emitir ningún tipo de comentarios, simplemente dejaré las conclusiones en las manos de todos los que nos hacen el favor de leernos.

“Japón siempre ha tenido una relación muy especial con los trenes. El país cuenta con más de 27 mil kilómetros de raíles repartidos a lo largo del archipiélago, de los que hacen uso la alucinante cifra de siete mil millones de usuarios al año (usuarios, que no personas, términos en absoluto intercambiables). Desde sus orígenes a finales del Siglo XIX, el tren ha sido un modelo de transporte básico para los japoneses.

“Y si a esto sumamos la particular obsesión de los japoneses con la tecnología, la eficiencia y el respeto a las convenciones sociales informales, el resultado es, como casi siempre que hablamos de la nación nipona, una cultura muy particular. Tanto que los trenes (o los aviones) apenas llegan tarde. La puntualidad japonesa, tan legendaria, llega al extremo de ser fiscalizada por segundos. Si tu tren sale 20 segundos antes o después de lo previsto, podrás reclamar.

“El último y maravilloso ejemplo de lo que es la cultura japonesa es el de la línea Tokio-Tsukuba, operada por Tsukuba Express. La conexión cubre los 45 kilómetros permanentemente urbanizados que separan a ambos municipios, y hace unos días, desgracias de la vida, el tren de las 9:44:40 salió a las 9:44:20… Veinte tristes segundos que podrían ser nada menos que una complicación menor (e incluso firmada a ciegas) para los pasajeros de un AVE o un TGV, pero toda una vergüenza para la compañía.

“Como vimos en su momento, los pulsos y las motivaciones que dirigen a la sociedad nipona (respeto absoluto por la autoridad y jerarquía, total abnegación al trabajo bien hecho, valores tradicionales fuertemente imbricados con los avatares de la modernidad) son diferentes a la occidental. En ese contexto, Tsukuba Express tuvo que emitir un comunicado muy severo pidiendo ‘disculpas’ por las ‘molestias causadas’. Veinte segundos, recordemos.

“‘La tripulación no comprobó suficientemente la hora de salida’, por lo que ejecutó una operación de salida demasiado temprana. Esto es el resultado de la extrema rigidez de los horarios manejados por los trenes en Japón, muy frecuentes y muy puntuales (esa puntualidad es clave, por otro lado, para mover con eficiencia la ingente cantidad de pasajeros que transportan los trenes comerciales japoneses).

“Pensemos en el metro de Tokio, por ejemplo: Trece líneas, 300 estaciones, casi 200 kilómetros de raíles. Millones de personas (es la ciudad más grande del mundo) dependen de su eficiencia para llegar puntuales a su casa y a sus trabajos. No sólo eso: el metro ha de estar perfectamente sincronizado con los trenes ligeros urbanos que conectan a la periferia e incluso con los ferrys que parten del puerto hacia otras poblaciones costeras. La puntualidad puede ser un atributo cultural, pero también ahorra problemas logísticos”.

¿Te imaginas si te pidieran disculpas porque el colectivo que esperabas pasó… 20 segundos antes del horario establecido? Bueno, claro, primero habría que tener un horario de paso, algo complicado para los poco más de 500 mil colimenses que todos los días utilizan el transporte urbano. Por lo demás, puedes imaginar la situación porque no es fantasía: sucedió y sucedió en Japón.

Se sabe: los trenes japoneses son una de las maravillas del mundo, especialmente por su puntualidad. Aunque, en casos como este, exageren.

A cualquier colimense esta situación de impuntualidad del camión urbano no lo hubiera sorprendido. Es habitual que en nuestro país no se respeten los horarios. Pero Colima, no en Japón. Pero en fin, aquí, cuando un camión pasa tarde y reclamas, el chofer no sólo no te pide disculpas, en una de esas hasta te bajan del camión y te recuerdan el 10 de mayo.

En fin, amable lector, ya no tengo más que decirle. Simplemente pongo sobre la mesa un ejemplo de que estamos a años luz de distancia en lo que se refiere a la cultura urbana de los países del primer mundo. Y años luz de distancia son, como dicen los niños de nuestros días, “un buen de diferencia”.

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