Trabajo para los extranjeros, ¿y para los mexicanos?

Migrantes | Foto: Especial

Cómo es que están despidiendo a tantos empleados de las dependencias federales, pero por otro lado, México tendrá esa benevolencia de ofrecer empleos para los migrantes

El lema “candil de la calle, oscuridad en tu casa”, ha sido uno de los más utilizados en México y éste se refiere a esa facultad de ser solidarios y altruistas con los que no son de casa. Para muestra basta ver las declaraciones que un día sí y al otro también nos confirman que nuestro país está convirtiéndose de manera paulatina en el patio trasero de Estados Unidos.

Los norteamericanos, representados por el presidente Donald Trump, han decidido condicionar el exentar de aranceles a México a cambio de que nuestra nación se convierta en una aduana migratoria que regule el problema que la nación de las barras y las estrellas es incapaz de contener.

El llamado sueño norteamericano, los elevados índices de pobreza, desempleo y delincuencia en Centroamérica que han originado caravanas con miles de personas de todas edades buscan usar a México de paso para llegar a la frontera con los Estados Unidos; antes lograban ingresar y ser detenidos y en ese inter la patrulla fronteriza los retenía algunos meses en albergues, dándoles hospedaje, alimentación y vestimenta, en lo que la situación jurídica de su ingreso a ese país se resolvía para obtener visa temporal, o bien, ser repatriados.

Para las primeras caravanas sobraron manos y personas que salieron a tachar de xenófobos a quienes no estaban de acuerdo con que personas centroamericanas ingresaran en nuestro país, que ya de por sí atraviesa por una serie de circunstancias a lo largo y ancho de la República como lo son los deficientes servicios de salud, la falta de oportunidades de empleo y la inseguridad. Si a esto le sumamos a las personas que en los últimos meses han perdido sus empleos como parte de los ajustes del “Plan de Austeridad” propuesto por el presidente Andrés Manuel López Obrador, sería muy ingrato estar castigando a los de casa y mostrar toda la compasión, apoyo y caridad con los miles de migrantes que de unos seis meses a la fecha siguen ingresando a nuestro país, algunos de ellos de manera respetuosa y otros como viles pandilleros.

Basta ver las fotos y videos de las ciudades que quedan inundadas de basura y suciedad, ya que como los activistas internacionales y los defensores de los derechos humanos tienen la lupa sobre México, pero nadie aporta dinero para que esas personas reciban ese tipo de sostenimiento alimenticio y de hospedaje que nuestro país no está preparado para dar y ni tiene la capacidad económica para hacerle frente.

Es así como el canciller Marcelo Ebrard se propuso que en 45 días se haría una revisión de los acuerdos a los que llegaron México y Estados Unidos en materia migratoria, en los que México controlará el flujo migratorio y además asumirá el costo, después de este periodo se analizará para ver si estos “acuerdos” han funcionado.

Esto es lo que pide el gobierno de México a países de Centroamérica, dicho por el secretario de Relaciones Exteriores:

  1. “Que entre todos logremos hablar con organizaciones, hacer compromiso común para que no siga creciendo el número (de migrantes ilegales), porque, si continúa, al que le van a aplicar tarifas es a México. Necesitamos su solidaridad, no estoy pidiendo medidas coercitivas”.
  2. “Acelerar el paso para echar a andar nuestro programa, el plan que acabo de decir depende de proyectos, pero tiene que empezar antes de los 90 días, si tenemos éxito, el número de personas que estén esperando su asilo en México reducirá. Vamos a prepararnos para poderles ofrecer trabajo, para una estadía que puede ser larga. Es un acuerdo que empieza a correr a partir de hoy, el número tiene que ir a la baja, tiene que ser razonable”.

Hasta aquí el fragmento de las declaraciones del canciller Ebrard, pero que a decir verdad dejan en amplia ventaja a los migrantes y con tantos recortes a programas sociales en las entidades federativas, dejarán en franca desventaja a los pobladores mexicanos que viven en zonas indígenas, agrícolas o consideradas de alta marginación.

Esto sin dejar de mencionar el tema de los empleos, porque a mí no me queda claro cómo es que están despidiendo a tantos empleados de las dependencias federales a quienes por años prestaron sus servicios y los enviarán a las filas del desempleo, pero por otro lado, México tendrá esa benevolencia de ofrecer empleos para los migrantes.

Señor canciller, el buen juez empieza a hacer justicia y equidad en su propia casa; si ya cubriendo las necesidades de los suyos sobra para hacer caridad, hay que ser entonces solidarios con los que más lo necesitan, pero siempre empezando por los mexicanos.

¡No se olviden del lema: Por el pueblo, del pueblo y para el pueblo!