Sucedió en Rangún


Antonio Flores Galicia.-

Te cuento lo que sucedió en un país asiático, Rangún. Es que eso de la política, recurso para el control social, no es cosa fácil. Somos yo y el otro, y esos dos controles son difíciles. Aparecen las ambiciones personales en los partidos y, las leyes, con problemas desde que se hacen. Un ejemplo lo podrás tener con las elecciones políticas de Rangún.

Fueron muy discutidas las elecciones para presidente de la República. El candidato Torán, tenía ideologías de izquierda y pretendía que su país fuera gobernado con las teorías y métodos de Lenin y Gorbachov.

El otro candidato era Torango, quien había sido funcionario de la ONU durante 20 años y sus ideologías eran de derecha. Izquierda y derecha, Torán y Torango. Ambos querían gobernar Rangún. Hubo fuerte enfrentamiento de unos contra otros. Las campañas fueron muy fuertes.

Terminadas las campañas políticas, los de Rangún ya no soportaban tanta demagogia. Torán se había convertido en muy fuerte demagogo. Solamente era perfecto lo que él decía y hacía, eran perfectos y tenían la verdad los que estaban con él. Inició la emisión de votos. Era bueno y limpio lo que favorecía a Torán y lo que era para Torango, era un fraude.

Llegó el día de la elección. El Instituto Federal de Rangún (Ifer), en la noche inició el recuento, y a las 40 horas inició el anuncio de resultados. Como quedó en segundo lugar Torán, iniciaron las protestas e insultos al Ifer, a declararse ganador Torán y a prometer contar personalmente voto por voto, casilla por casilla; movilizó a sus partidarios de todo el país hacia el centro de la ciudad de Rangún.

Aumentaron las reuniones de los partidarios de Torán, fueron espantosas las marchas y protestas de sus partidarios. Declaró Torán: “Exijo que sean abiertos todos los paquetes electorales, para contar voto por voto. Yo, personalmente, contaré dentro de una urna, como pecera con paredes de cristal y a prueba de balas. Yo, personalmente, contaré voto por voto”.

No le quedó al Ifer otra opción, ante tantas marchas e insultos, pero lo dejó solo donde se encerró. Estas situaciones sociales no son tan fáciles, por eso se ha de cuidar, desde la formación de los hijos, la necesidad de quitar ambiciones y avaricia, así como buscar el bien para todos. Inició el conteo de Torán, con su gran pecera a un lado. Duró siete años cuatro meses contando, pues eran 130 mil casillas. Pasó 30 minutos en cada casilla, revisando 10 votos por minuto. Por tanto, fuero 3,900 000 minutos, es decir 2,708 días. Por eso, terminó de contar después de siete años cuatro meses.

Cuando Torán salió ante todos, después de cumplir su ambición de contar voto por voto y casilla por casilla, sin ayuda alguna, los raguneses ya los habían contado hacía años. Lo hicieron así: Para contarlos en un día, se necesitaron 500 mil raguneses; en dos días, se habrían necesitado 250 mil paisanos; para revisar  del dos de julio al 31 de agosto, se utilizaron 7,812 raguneses. Lo hicieron y pusieron su presidente, Torango. Pero, como Torán en nadie confiaba, cuando terminó de contar y salió de su casa a anunciar los resultados, había pasado un año de que terminó su período presidencial Torango, su enemigo.

Así son las cosas. Todo por no controlar la propia personalidad y no ver el bien del otro. Recordemos el problema mundial en lo referente al futbol cuando Francia no quería reconocer el triunfo de Italia. Pedían en todo el mundo: “¡Defendamos el triunfo de Francia. Cueste lo que cueste! ¡Minuto por minuto, patada por patada, gol por gol, hasta estar seguros de que Italia sí ganó el mundial!”.

Qué cosas. A cuánto, hasta ridículo, llegamos. Mejor, aquí le dejamos. No me vayan a decir, como varias veces me dijo un superior: “¿Quién te está preguntando?”. Si quieres, dilo. A mí me da risa.