Sucedió en este año


Antonio Flores Galicia.-

Hubo un terrible complot en el país de Sabedonde. Sucedió por lo siguiente: Unos luchaban para que el pueblo mejorara y otros eran defensores del señor presidente, pero éste murió acribillado, y pronto se presentó ante el portero del cielo, San Pedro. Llegó, ante la “Puerta de la eternidad”, buscando su lugar. San Pedro rápido lo mandó al infierno, donde reina Satanás. Pronto:

-Ring… Ring… Ring… Habla Satanás al portero del cielo, para advertirles que aquí no puede entrar ese borlotero Pelargo. Nos podría descontrolar todo una vez que se confabule con los demonios.

-¿Entonces a dónde me voy? Espera, le respondió Satanás. Voy a hacer un arreglo con Pedro.

-Ring… Ring… Ring… Habla Satanás. Mira, Pedro, vamos haciendo un arreglo, que un mes esté Pelargo en el cielo y otro mes en el infierno. Así descansamos los dos un mes de él.

-Me parece magnífica la idea. Voy a mandar a Judas para que en mi lugar echen un bolado. Para ver a quién le toca el primer mes. Espéralo en la puerta. Pero que no lo vaya a ver Jesús, porque…

Como perdió el bolado Pedro, Pelargo llegó a la puerta del cielo. Lo mandó al recibidor mientras atendía a Sancuco que acababa de llegar y con el que duró cinco horas. Además, como se quemó el salón donde se estaba realizando un Congreso Eucarístico de Jesús de las 20 llagas, había miles de gentes ante Pedro. Por esa razón llegó Pelargo al cielo y todavía no terminada Pedro de atender a Sancuco. Se escuchó una grita fuerte en la sala de espera. Pelargo parecía un loco, brincaba, gritaba, aplaudía; corría a todo rincón y en uno encontró la Siete Cartas y las quemó: La de Pérgamo, la de Esmirna y Filadelfia, todas.

Al divisar a Pedro, corrió detrás del Trono y empezó a hacerle cosquillas al Cordero; a los rollos escritos por las dos caras y sellados con siete sellos, los utilizó para hacer pancartas; las cuatro trompetas, las dio a cuatro que acababan de llegar, para que fueran jefes de cuatro ejércitos de manifestantes.

Pelargo no se estaba quieto. Construyó un puente para comunicar la región de los ángeles con la de los santos y, sobre ese puente, construyó un segundo piso para que pasaran los inocentes que murieran sin bautismo. Le daba vueltas a todo. Reformó los libros de oraciones y reglamentos, dejando todo a su favor; quitó las nubes, para que los ángeles no pusieran espectaculares ni películas de santos. Escrituró cien kilómetros cuadrados de cielo y lo mandó a los pobres de su país de Sabedonde.

Pero, no faltaron los que corrieron al argüende a Pedro, de lo que estaba haciendo Pelargo. Molesto, Pedro armó con palos a un grupo de ángeles e iniciaron las protestas y los fuertes gritos. Lo corrieron al infierno. Pero inmediatamente inició protestas en el infierno, para exigir la liberación de los políticos condenados allí. Puso una línea de comunicación con la prensa y televisión de su país, que iniciaron reporteros por los que estaban en el infierno, y la entrega de maldades y pecados secretos de varios sacerdotes que ya están en el cielo. Entregó un proyecto de ayuda, reformando los Diez Mandamientos, los Cinco Sacramentos, los Siete Artículos de la Fe y desapareciendo los Siete Pecados Capitales. Eso se lo mandó a Pedro. Estaba sufriendo más Pedro, aunque Pelargo estaba en el infierno. Judas era mensajero.

Nuevamente, Satanás lo mandó al cielo a Pelargo, porque se había cumplido el mes. Pero, como ya contaba con ejércitos, se fue hasta el centro y siguió sus reformas. A los ángeles y a los santos les quitó la aureola y les colocó turbantes con el slogan: “Soy Rayo de Esperanza”; los organizó para que gritaran: “Renueven la Biblia, queremos nueva Biblia”.

Todos gritaban, se les unieron millones de ángeles y santos; enviaban videos al infierno y a la tierra; fue un complot en grande.

Pero, gracias a Dios terminó el segundo mes. San Pedro alegó que ya le tocaba al infierno recibir a Pelargo. Tercer mes, pasaron cinco, 10, 20 días. Pelargo seguía en el infierno. Todo en calma. Como el Señor tuvo miedo que Pelargo llegara al cielo, ordenó a Pedro que investigara bien todo.

-Ring… Ring… Ring… Habla San Pedro. Quiero hablar con Satanás.

-¿Con cuál de los dos, el colorado con cuernos y cola o el Pelargo de Sabedonde? Porque los dos mandan y el jefe primero es Pelargo, es el consentido de Satanás.