Somos yo y el otro


Antonio Flores Galicia.-

 

Mucho he escrito del tema que trato, pero, siempre, primero está el “yo”, pero puede desviarse: Es el individuo, sujeto de derecho, persona jurídica, responsable de sus actos, creyente o incrédulo, bueno o malo, gran actante o descuidado, aceptado o rechazado, ególatra o persona que busca el mejoramiento propio y de los otros.

En cuanto al “otro”: Las otras personas, la sociedad, lo que hay en su entorno, algo diverso, distinto de lo que es el sujeto. Pero todo es según es el sujeto: “Dominen la tierra, sométanla”. Muy importan el ser y el actuar.

Por el descuido de esto, aparecen los argüenderos, creídos, delatores, degenerados, estorbo social, con más y mayores defectos: “¿Qué creen? Dejó el sacerdocio”. Cuánto se descubrirá si se le dice: “¿No sería culpa tuya?”. Cuántos están al pendiente de la conducta de los otros y no examinan la propia.

Actualmente, es fuerte la egolatría. Se da hasta en gente importante y con grandes títulos, muchas veces más desviados psíquicamente, importantes y con poder. Qué mal le iba al que decía a un emperador o Papa, que estaba mal; actualmente ni a un maestro, sacerdote o padre de familia se le puede decir, menos a los hijos.

Las regiones importantes y con mayor economía, son las más desviadas en lo expuesto. Cuánto está en mi mente de las comunidades en que he estado, desde niño, en centros de estudio o enseñanza y mi trato con personas importantes. Existen grandes decisiones. Mejor gritemos: “Viva Cristo Rey y fuego”. Ni a la muerte le temamos.

Desde la infancia, toda persona posee un criterio que utiliza continuamente: Busca lo agradable y evita lo que no le place, busca el placer y evita el dolor. Pero es difícil controlar eso, criterio con carácter instintivo, con lo que todos coincidimos con los animales. Si se le pregunta a un niño por qué lo hizo, responde: “Porque me gusta”.

Eso es natural, pero es ridículo que un adulto o superior de iglesia o gobierno amenace gritando: “¿Quién te está preguntando? Lárgate”. Por lo que he vivido y estudiado, sostengo que es difícil decir la verdad. Tan difícil que Cristo guardó silencio ante Pilatos.

Ojalá se acepte. En nuestras elecciones para gobernantes en México, se gastan millones en medios de comunicación, prensa, fotografías, anuncios y mítines. No se estudia qué hay o falta ni quién puede resolver y mejorar. Cuánto crecería México con ese dinero.

En los templos, hay costosas ceremonias, reuniones y adornos. Cristo dijo: “Denles de comer… lancen la red… que se sienten y repártanles el pan”. Con razón dice la famosa canción: “Cómo han cambiado los tiempos”.

En todos los campos hay orgullo, ambición, egolatría; los adolescentes y jóvenes forman grupos para vivir conforme a sus gustos; adultos dicen a susuperior: “Vi que entre sus ricos vinos faltan dos marca, en la tarde se las traigo”; o este grupo está con usted, ¿en qué le ayudamos?

Se han descuidado los compromisos. Faltan misioneros y perdón, ayuda y comprensión, aconsejar y perdonar, acabar con la conducta desviada, mejorar la actuación, ciencia y gobierno, que había en el Templo de Jerusalén. Si se dice: Quiten eso, hay silencio, tuercen los ojos y aparece una sonrisa burlona. Han crecido la ambición y el orgullo, porque se ha descuidado la formación en la familia y en los diversos centros para formación; no se quiere aceptar que lo religioso y civil son compromisos de toda persona, son responsables de ambos aspectos.

Lo de creer o no es otro asunto. Cuánto aumentan programas incorrectos, para obtener fama y capital; se descuidó la conversión y superación del individuo. En lo religioso, Cristo ordenó: Vayan, prediquen, inviten, anuncien, ayuden, perdonen, no teman, yo estaré con ustedes. Actualmente, se olvida lo espiritual.

Freud escribió que el criterio del “Súper Yo”, lleva a la tacañería, despotismo, exigencias exageradas, a infringir leyes y valores superiores. Hay personas instruidas, pero sin moral, son mecánicos e irreflexivos, los domina el ambiente y su desviada personalidad. Qué actuación de Cristo: “¿Nadie te ha condenado? Tampoco yo te condeno”. Hoy, superiores que andan mal, cubre su proceder con equipos de arrastrados que están con él.

Superemos este ambiente y “presión social”. Arriba y adelante. Sólo con valentía y decisión mejoraremos la sociedad.