Sobre la tradición del viacrucis a dos años de la pandemia

El Cerro de la Estrella, en la comunidad de Iztapalapa, al este de la capital mexicana, no escapó a los estragos del coronavirus y por segundo año consecutivo debe soportar las limitaciones a su centenaria tradición del viacrucis, que en el pasado era fuente de ingresos y empleo por los miles de visitantes que atraía. | Foto: Especial

El Vía Crucis recorre el último tramo del viaje de Jesús en su vida terrenal, hasta el lugar del Gólgota. Sus raíces, indisolublemente ligadas a la ciudad de Jerusalén, son lejanas y atraviesan siglos. Es un camino de esperanza, el camino de la Salvación.

También conocido como “estaciones de la cruz” y “vía dolorosa”, se trata de un acto de piedad, un camino de oración, basado en la meditación de la pasión y muerte de Jesucristo, en su camino al Calvario.

En México, la tradición surge en 1843 tras una epidemia de cólera que azotó a los pobladores de la zona, quienes marcharon en agradecimiento al Señor de la Cuevita, cuyo santuario nacional está dentro de la Catedral de Iztapalapa.

Para ellos uno de los máximos honores, es participar en el viacrucis.

Entre los requisitos usuales para participar, se encuentran ser originario de Iztapalapa, tener buena conducta, estar soltero y no tener adicciones.

El camino se representa con una serie de catorce imágenes de la Pasión, denominadas estaciones, correspondientes a incidentes particulares que, según la tradición católica, Jesús sufrió por la salvación de la humanidad basados en los relatos evangélicos y la tradición. También se llama via crucis al recorrido de cruces que señalan un camino o una ruta donde se puede realizar este ejercicio piadoso.

Las 14 estaciones

En este Viernes Santo en la Plaza de San Pedro, el camino se acompaña de meditaciones escritas por niños y jóvenes. En la primera estación, Poncio Pilato condena a muerte a Jesús. La segunda estación recuerda a Jesús cargado con la Cruz. En la tercera estación, Cristo cae por primera vez. La cuarta estación recuerda el momento en que Jesús se encuentra con su Madre. En el quinto, el cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz. La sexta estación conmemora el episodio de una mujer que limpia el rostro de Cristo. En el séptimo Jesús cae por segunda vez. La octava estación conmemora el momento en que Jesús se encuentra con las mujeres de Jerusalén. En la novena estación Jesús cae por tercera vez. La décima conmemora el momento en que Jesús es despojado de sus ropas. En la undécima estación Jesús es clavado en la cruz. En la duodécima estación muere en la cruz. La decimotercera estación conmemora el momento en que el cuerpo de Jesús es bajado de la cruz. En la decimocuarta el cuerpo es colocado en la tumba.

Segundo año de pandemia

Sin embargo, durante este 2021, se encuentra una  colina desolada y decolorada por un sol que quemó el pasto, el Cerro de la Estrella, en la comunidad de Iztapalapa, al este de la capital mexicana, no escapó a los estragos del coronavirus y por segundo año consecutivo debe soportar las limitaciones a su centenaria tradición del viacrucis, que en el pasado era fuente de ingresos y empleo por los miles de visitantes que atraía.