Sintomatología depresiva en la vejez


Cuquita De Anda.-

Primera de tres partes

La depresión es tal vez la principal causa de sufrimiento emocional en la vejez. Disminuye de manera significativa la calidad de vida (Blazer, 2003) y parece ser la enfermedad psiquiátrica más frecuente entre las personas mayores (Blazer, Hughes y George, 1987). Sin embargo muchas veces no se reconoce ni se diagnostica o no se le presta la debida atención (Beekman, Deeg, Braam Smith y van Tilberg, 1997; Gurland y Cross, 1982; koenig, Foerd y Sibert, 1995; Ruegg, Zisook y Swerdlow, 1988). Uno de los factores más relacionados con este tipo de actitudes parece ser la falsa creencia ampliamente difundida, de que la degradación mental y psicosocial es parte  normativa del envejecimiento. Pero pensemos en la edad tenía Picasso cuando se metió a estudiar las formas del cubismo, la edad no tiene por qué ser degenerativa.

Las estimaciones de la incidencia de depresión en la población  mayor son muy variables entre autores y estudios, dependiendo de la definición de depresión, del método-técnica adoptado para su evaluación y de la población en la que es estudiada. Algunos autores refieren una incidencia  de síntomas depresivos  clínicamente significativos entre personas mayores que viven en la comunidad de 8% a 16% (Blazer, Burchett, Service  y George, 1991; Blazer, 1980; Murrel, Himmelfarb y Wrigth, 1983). Otros autores refieren que en la población  general entre el 10%y 15% de las personas mayores presenta somatología  depresiva que justifica la intervención (Cappeliez, 1988; Gurland y Cross 1982; O’HaraKohout y Wallace, 1985; Ruegg, Zisook y Swerdlow, 1988). Kivela y Pahakala (1988) han estimado una incidencia  de la depresión en la población de personas mayores de Finlandia de 22.4% para los hombres y 29.7 para las mujeres. Urbina, Flores, García, Torres y Torrubias (2007) estiman que la incidencia  de síntomas depresivos en personas  mayores de 64 años  en muestra de área sanitaria de Guadalajara, España es de 19.7% y de depresión clínica de 5%.

A pesar de no existir conceso sobre la depresión en la vejez y sobre si es o no más frecuente en la vejez que en otras etapas de la vida, tiende a ser menos reconocida y tratada en la vejez que en otras edades. En los ancianos  el descubrimiento de depresión presenta grados de subdiagnóstico de 32% a 50% y de infratratamiento de 37% a 50% (Cole, bellavance y Mansour, 1999; García, 2001).