Septiembre, mes patrio


Antonio Flores Galicia.-

Cuánto se habla de la patria en el mes de septiembre. La patria es nuestra nación, y nación es una realidad histórica y cultural que confiere identidad a un pueblo determinado y a cada uno de los habitantes, ayudándoles a avanzar en el cumplimiento de sus obligaciones como miembros del conjunto nacional.

Esta identidad está en los usos y costumbres, idioma y maneras particulares de vivir. Imagino que no se deben gastar tiempo, dinero y esfuerzo solamente en recuerdos del pasado. Está bien tener eso, pero no nos lleva al progreso el gastar lo que se tiene en música y pólvora, fiestas en las que hay fomento de vicios.

A cuántos, con diversas actuaciones, les va bien económicamente; pero, el país no avanza, se retrocede en mucho.

Urge mucho conocer más al país, quitar y poner, promover el avance de todos los que lo formamos. Tenemos un origen común. Ocupamos establecer lazos conscientes con el pasado; iniciativas que promuevan el bien, la verdad, la paz, la justicia y el respeto a los demás, siempre contribuyendo a que seamos un pueblo.

Somos una realidad histórica y cultural, tenemos identidad de un pueblo determinado, por eso se ha de ayudar a todos los habitantes, ayudándoles a avanzar.

México, como nación, ha existido desde hace casi cinco siglos, a pesar de haber tenido diferentes modalidades de configuración política, entre las que destacan: Virreinato, Imperio, ensayo de República central y República federal. Es que la nación posee una soberanía anterior a la soberanía política del Estado. Y, el Estado, está llamado prioritariamente a servir a la nación, lo exige su naturaleza misma.

El Estado no es sino una comunidad política y jurídicamente organizada que, en un territorio y a través de un entramado institucional, debe colaborar a construir el bien común de la nación, por medio de la solidaridad.

El problema se presenta, en todo país, debido a la falta de preparación para gobernar, de sus dirigentes. Habrán sido valientes e inteligentes en la conquista, pero gobernar no es batalla. Otros serán astutos para obtener puestos importantes en la nación, pero carecen de cualidades para gobernar.

Otro aspecto importante: Los ayudantes cercanos que hasta ambicionan ser los siguientes gobernantes. También, el descontrol de la personalidad ante los éxitos, hasta se creen intelectuales los que solamente la primaria cursaron.

Muchos habrán estudiado la historia del Imperio Romano, cuán mal estaban los grandes y poderosos en el campo de la ciencia. Por eso los griegos que fueron derrotado por los romanos, se burlaban del deficiente empleo de la inteligencia de los romanos. Existen escritos burlescos de la deficiencia intelectual de los césares. Y, México, no es un ente único en el mundo.

Recordemos: El Estado no es la nación. Cuando no se distingue suficientemente esta importante diferencia, se escribe la historia de modo unilateral, exaltando a unos y olvidando a otros de acuerdo a los intereses del poder. Las polarizaciones extremas que existen en la interpretación de nuestra propia historia nacional no se encuentran ajenas al fenómeno mencionado.

En México, urge pongamos auténticos gobernantes y, para eso, urge saber cómo está el país, qué necesita, qué actuación urge. Qué persona pueden gobernar. Para la persona, urge conocer las cualidades posee, cómo ha actuado, cuál es su preparación y qué programas presenta. Esto debe hacer el partido político que propone candidato. Los millones de pesos que se gastan en fotos y anuncios, cuánto pueden ayudar al país. Para votar, urge que sepamos quiénes y cómo son los candidatos, nosotros libremente votaremos por quien queramos. El procedimiento nacional actual no está mal, está super equivocado y haciendo un país peor. Y, no es solamente el problema de la economía, sino la actuación equivocada científicamente.

La nación debe configurarse como unidad de cultura, lengua e historia. El Estado es sólidamente soberano cuando gobierna la sociedad, sirve al mismo tiempo al bien común y permite realizarse a la Nación, en su propia subjetividad. La soberanía fundamental que posee cada Nación, es en virtud de su propia cultura. Cuando un Estado impone una ideología particular al pueblo al que se debe, atenta gravemente contra la dignidad de las personas y contra la identidad y soberanía nacionales. Recordemos: México es país demócrata.

En resumen: Los partidos políticos no son para gobernar al país, son para poner candidatos e ideas. Los funcionarios no son para defender y mejorar al partido del que salieron, sino a todos los ciudadanos.

Es triste el espectáculo cuando las Cámaras, que son para ayudar al presidente, piensan en los ciudadanos que los eligieron para que legislaran, cuando se dedican a hacer circo en las Cámaras. Qué grandes problemas, carencias y necesidades hay en nuestra patria mexicana: Gobernantes preocupados por equivocaciones de otros aparentando limpieza.

Algo grave en México, la lucha entre Estado y religión, siendo que ambos son el país, la nación mexicana. Hasta guerras se han tenido. Sepamos qué es un país y quiénes lo forman.

Según mi punto de vista, lo expuesto nos debe preocupar cuando festejamos a la patria. Actuamos como el joven que anda de pandillero y con muchos vicios, en el cumpleaños de su padre va a comer a su casa, felicita a su papá y continúa de vago y drogadicto. ¿En qué mejorará México con las fiestas patrias de este año? Pero, “yo solamente digo y nada más”.