Seis grandes problemas actuales


Antonio Flores Galicia.-

Se han presentado en México seis grandes problemas. Tengamos presente que nosotros hacemos al país y somos responsables de él. Lo que expongo está en carácter de urgencia: Aborto y eutanasia, drogadicción y prostitución, corrupción, agresividad individual y social.

Para el aborto, hasta leyes tenemos que lo aconsejan, nomás pagando. Abortar es extirpar el feto del vientre materno, es espontáneo o se produce sin intención expresa de hacerlo, el provocado tiene la intención de lograrlo, el directo es cuando se pone todo para logarlo y el indirecto es consecuencia de otras acciones que no intentaban hacerlo. El aborto terapéutico busca la salud de la madre.

Urge controlar lo siguiente: La mujer es libre, posee dignidad, tiene derecho de salvar su honor y preservar la salud, preservar su situación económica, ya hay vida que se puede impedir. Afirman los doctores que la persona humana existe desde el momento de la concepción. Cuidado con las leyes civiles que lo legalizan y desviaciones de los que engendraron.

Otro punto importante, la eutanasia. Es un vocablo con dos riesgos: Eu, que significa riesgo, y thanatos, que significa muerte. Por tanto, significa buena muerte, es aquello que se hace para adelantar la muerte de un moribundo. Lo que se ha de tener en cuenta es suprimir los sufrimientos innecesarios de un enfermo terminal. Es un caso que parece sencillo, pero exige rectitud en los familiares y médicos. Existe la eutanasia voluntaria y la involuntaria. Voluntaria cuando el propio enfermo la toma y la involuntaria cuando se acelera la muerte del paciente. Hay que revisar razones, actuar buscando el bien, sin acelerar nada.

Tenemos la drogadicción. Es el empleo de sustancias, cuyo consumo produce exultante sensación de alivio, placer y felicidad. El daño que produce es debido a la dosis excesiva, a la adición del sujeto que la toma. Existe la cocaína, el LSD, la heroína, la mariguana, el tabaco, el alcohol y muchos modernos inventos para la drogadicción.

El exceso en el consumo de esos productos ha implicado problemas en el orden moral, psicológico, educacional, social, económico y político. Es que se pierde la libertad frente al placer que produce el consumo. Estas sustancias tienen efectos sumamente nocivos cuando se consumen en dosis exageradas. El drogadicto pierde la libertad ante las drogas y es capaz de sacrificar cualquier cosa con tal de obtener lo que quiere y tener felicidad.

Es grave el problema social que causan los drogadictos y, según se dice, está en discusión la posibilidad de legalizar todo eso. Cuántas cosas terribles vendrán a la sociedad.

También se tiene la prostitución. Es un intercambio de placer sexual y dinero. El cliente solicita la satisfacción de sus necesidades sexuales y por eso proporciona la cantidad de dinero que se le pide. Muchos justifican este negocio diciendo que no hacen daño a nadie y que, al contrario, les dan felicidad y que se les dan las condiciones de higiene y privacidad requeridas. Si el fin de la prostitución fuera sólo negocio y ayuda, estaría bien; pero generalmente estos negocios están asociados al alcohol, las drogas y los casinos. Además, en estos centros se dan delitos como el robo, la estafa, el homicidio, la trata de blancas, la pedofilia, la pornografía. Por esa razón, no veamos solamente el acto sexual, sino todo lo que encierra su búsqueda y realización. Además, las enfermedades venéreas, el Sida, la promiscuidad sexual, las enfermedades que pueden venir.

Tenemos la corrupción, una de las peores lacras de nuestra sociedad actual. Es la realización de negocios en función de intercambios claramente reprobables, como la venta de puestos públicos, el otorgamiento de impunidad, la venta de seguridad, el lavado de dinero, el encubrimiento de fraudes, el tráfico de influencias, etc. Cuánto se habla de la “mordida”. Eso de entregar dinero a la policía para que no haya infracción, la extorsión, la presión. Se coloca el valor de la justicia, la honradez y la verdad por encima del valor pecuniario. Cuánto hay al respecto.

Finalmente, tengamos presente la agresividad individual y social. Es cierto, la agresividad es parte de las potencias de individuo, pero la persona misma debe controlarla y utilizarla cuando es necesaria. Pero este término se emplea para definir una actitud con signo negativo. Persona agresiva es la que ataca, insulta y roba, falta al respeto, hace daño, hiere o mata.

Hay agresividad normal y positiva, que sirve para avanzar con energía, y la exagerada, por tanto negativa, que produce la violencia individual y social.

En la actualidad, los medios de comunicación social nos entregan cantidad de actos violentos: Asaltos, robos, riñas, secuestros y violaciones, asesinatos e incendios y explosiones. Se desbordó la violencia en las escuelas, los hogares, las instituciones y la sociedad en general, en la calle, los hogares y los edificios públicos.

Tengamos presente que, todos estos casos, tienen una gran responsabilidad de los que formamos la sociedad. Esto, no lo tomen como algo para justificar o permitir esa conducta, sino como una invitación a que busquemos posturas correctas. Busquemos adeptos a esta invitación: Mejoremos a nuestra sociedad.