Se nos va el avión


Raymundo García Galloway

Es inminente el remate del avión de Gobierno del Estado, el famoso King B 200, y se va a perder la oportunidad de destinarlo a otros usos, como iniciar una ruta turística hacia las islas del Archipiélago Revillagigedo, parte del territorio colimense, para el aprovechamiento turístico de los increíbles acuarios naturales, como lo están haciendo operadores de Los Cabos y Sonora.

Paradójicamente, se atrajo inversión para la construcción de un acuario artificial, en medio de una área urbana de Manzanillo, como es el Auditorio Bonilla Valle, un poco alejado de las áreas marinas naturales del puerto, como el mismo Valle de las Garzas o ambas bahías, donde el entorno fuera visualmente propicio, incluso para surtirlo del elemento principal, como lo es el agua salada, pues supongo que serán especies marinas las que estarán habitando el fastuoso acuario.

Se le “va el avión” a las autoridades que autorizan esta decisión pues es un poco incongruente atraer inversión para algo artificial, teniendo la posibilidad de invertir en proyectos de aprovechamiento turístico de escenarios naturales, como con los que cuenta el municipio de Manzanillo en playas que no se desarrollan y están prácticamente abandonadas y la islas del archipiélago de soberanía colimense.

También se les “va el avión” porque construir el acuario en el único auditorio con aforo decente de la ciudad para eventos y convenciones a falta, desde luego, de uno destinado exprofeso para tal fin, es quedarse sin una infraestructura básica, que además es utilizada por deportistas que ya protestaron, con sobrada razón, y que tampoco hace honor a la memoria del insigne precursor del deporte, Manuel Bonilla Valle.

Se le “va el avión” también a la gente encargada de protección civil de la ciudad, por perder un potencial refugio para la población en caso de desastres naturales, en una región expuesta a una variedad de tales acontecimientos como huracanes, tsunamis, terremotos, inundaciones; acuérdense de “Katrina”, en Nuevo Orleans, donde el domo (estadio cubierto) sirvió de refugio para albergar a un sinnúmero de damnificados.

Otro posible uso del turbohélice King B200 sería una investigación oceanográfica efectiva para saber las causa de la merma de especies de captura como el dorado (300 pesos kilo), el atún que la empresa Tuny tiene que comprar ya en otras latitudes, por no hablar de las especies deportivas, como el pez vela, marlín. etc.