Se está desviando nuestra sociedad


Antonio Flores Galicia.-

Actualmente, nos debemos poner agujas cuando hablamos. No debemos decir traigo mucho filo, sino traigo mucha hambre; te pondrían a cortar la madera que van a echar a la lumbre, en vez de darte de comer. Por eso di, vengo a invitarte a que vayamos al centro, yo pago. Si les dices como los chavos, no te van a entender: Traigo mucha fierrada. También, cuídate de no decir: Anoche llegué firulais, sino anoche llegué borracho. Ni, mi papá fajó anoche, sino mi papá tomó licor anoche. Respecto a tu novia, no digas que tiene buena fachada y hermosos fanales, sino hermosos ojos. Cuántos dicen: Traigo mal el filiberto, cuando deben decir, ando enfermo del falo. Así las cosas. Nos hemos desviado, y como se trata del lenguaje, se cree que eso no tiene importancia.

Qué lenguaje. Papá, ¿te diste cuenta de que mi tío se dedica a la fayuca? Su buen padre, le dice: Se dice contrabandista, no fayuquero. Y añadió, el otro día te oí decir de tu compañero de escuela que era floripondio y que su papá era fósforo. Cuida bien tu lenguaje. Nada de, nos tomamos cinco chelas, sino cinco cervezas, o nos quedamos bien fritos en vez de decir sin un centavo. También te oí que dijiste que la policía sacó su fusca, en vez de decir  sacó su pistola. Cuando platiques con tus amigos, no les vayas a decir que yo soy muy frijolero, la expresión  correcta es, regañón.

Nos hemos desviado tanto en el campo del lenguaje, que cuando leemos los recados que nos entregan en los celulares, no les entendemos. ¿Qué dirán? Sabe. Esto: “Como ayer merqué cinco gabrieles, me sentí papi por haber salido hasta de mi gachez. Un gachupín se pasó de lanza. Venía arrebujado con trapos llenos de gallinas pintas, como si fuera galleta. Me busqué la de la lana… Pero me dije: con ese de los bajos de Jalisco que disparan de pura caca, nada es derecho; no sirven ni para un desahogo de la conciencia”. ¿Le entiende alguno de los lectores que no sea chavo?  En esa situación estamos. El lenguaje se va inventando en cada tiempo y lugar, para la comunicación. Por eso debemos tener todos el significado de las palabras, no es cuestión de modas ni gustos.

Lo siguientes, se los grabé a dos chavos que nunca imaginaron eso de la grabación, creyeron que yo estaba enviando un recado: “Me fui al desaguadero. El que estaba en la descansera medio desconchinflada, me pidió tres varos. Penetré, pero todo era un desgarriate, era un desguanzado, estaba deshidratándose  y de un descontón lo puse en su lugar, porque se estaba desmandando sin desparramar el vidrio sobre el WC, por lo que el desplacador se encorgó de él”. La pura verdad, mi inteligencia y preparación no daba para más. Imaginé que eran cosas del servicio sanitario de la terminal donde estábamos. Era comunicación con el idioma de los hablantes y oyente. ¿Qué deberemos corregir? Imagino que lo de todos los idiomas en todos los tiempos, utilizar las palabras con su propio significado y difundirlas en la sociedad. Qué tristes programas para la educación.

Oigo muchas palabras de las que no sé su significad. Si les pregunto a los que las utilizan, me dicen que estoy muy retrasado: “Te aceleras, mi ñero.  Agarra la onda mi carnal, me cae que estás bien guachi”. Utilizan los términos: Morro, dientón, diferencial, disparar a un bulto, traer buenos rieles, no ser Cleofás ni chunfio, traer buen panchito, alimentarse con blanca; nada de manuela, pura drema; no ser vato ni dupa

Como se darán cuenta, el problema es serio. Nada ganamos con burlarnos ni llorar; nada adelantaremos con reírnos ni con burlar. Sí. Está mal. Pero, ¿qué se necesita? Imagino que es necesaria una gran y seria actuación del nivel educativo. Me lo han dicho profesores de diferentes  niveles educativos, que actualmente no pueden reprender a ningún alumno, ni corregirles en el campo de la comunicación, que salen perdiendo hasta ante la directiva escolar. ¿Se resolverá el problema con manifestaciones y gritos, con entrega de culpabilidades? Y otro fuerte oponente, esto no es de un pueblo o municipio, es del país y países vecinos. En fin, “¿Quién te está preguntando?” me dijo un digno, culto y importante superior.  Mejor, allí le dejamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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