Retacera Política


César Villalba.-

“¿A qué se deberá que en Colima no se suspende casi el servicio de taxis y camiones urbanos, y en Villa de Alvarez apenas se hacen las dos y media de la tarde y ya no hay ni para remedio?”…  Precisamente en el cruce donde se ubica el monumento a don Manuel Alvarez Zamora, el primer gobernador que tuvo Colima, dos señoras se lamentaban porque el tiempo corría y los taxistas pasaban y sólo giraban los dedos en señal de que ya era “el cambio”, ante la impotencia de quienes querían abordar uno de ellos, de los camiones urbanos ya ni hablamos.

Tales comentarios de los inconformes con tal laguna de servicio, ponen en evidencia que en la Villa no hay una estrategia o convenio real, o por coacción, a fin de que la gente, el usuario, no quede varado en las esquinas no sólo de la citada área, sino de las múltiples o, mejor, centenas de colonias que hay en el referido municipio.

Lo anterior es inconcebible a estas alturas, sobre todo cuando de hecho ya arrancaron los procesos electores y, ni duda, el referido problema o carencia, seguramente será una de las banderas de la oposición o una de las principales peticiones de la ciudadanía, de los cientos, miles de estudiantes, trabajadores y ciudadanos que se tienen que desplazar a través de estos medios de transporte.

Luego, las mismas autoridades, se preocupan de que la gente opte por hacerse de un vehículo automotor, ante al nulo o inexistente servicio que prestan los concesionarios que, tal parece, en la Villa trabajan cuando quieren. Y es que para muestra basta un botón, pues ni modo que la suspensión total del servicio de transporte sea solamente en esa área y en los demás lugares no.

Algo que llama poderosamente la atención es que si hace todavía un par de años, o a lo sumo tres, la suspensión del servicio en las horas “pico” era en el municipio de Colima una de las quejas recurrentes, las autoridades municipales seguramente trabajaron conjuntamente con los directivos del transporte, incluyendo a los concesionarios, y se pudo llegar a ese punto que, en la Villa, parece que ni siquiera se visualiza.

Quién sabe qué faltará para frenar este problema que al que no se le ve ni un viso de solución. Aguas, Kike, tú sabes de gobernanza lo mismo que tu secretario Alfredo Chávez, para poner fin a esta carencia.

Que mientras la diputada armeritense Esperanza Alcaraz, en el Congreso del Estado, da la impresión de una mujer atenta y glamorosa; en su municipio, más concretamente en Cofradía de Juárez, integrantes del Consejo Limonero le reprochan que jamás ha hecho algo por apoyarlos en sus peticiones ni problemas, menos se acerca para ver qué ocupan.

Otro que no canta mal las rancheras y que precisamente el viernes rindió su informe de labores en su natal Tecomán, es el diputado Noé Pinto de los Santos, quien para colmo aspira a suceder a Héctor Vázquez en la alcaldía iguanera. Precisamente, hace días, el diputado local blanquiazul Héctor Insúa, reprochó que Pinto de los Santos se jacte que en materia de seguridad van bien las cosas en Colima. Y sí, van tan bien, que en Madrid hubo dos baleados en el jardín del lugar y uno de ellos falleció. Por cierto, Insúa es uno de los más serios aspirantes a la Alcaldía de Colima o el más perfilado por ese instituto político.

El diputado federal Arnoldo Ochoa rindió este sábado su segundo informe de labores en el teatro de la Casa de la Cultura. Toda la clase política allí, con un Elías Zamora evasivo, un Nabor Ochoa que siempre lo deja el avión, un Agustín Martell que ni miraba al saludar y un Roberto Moreno Béjar que como asistente de Ochoa González, siempre estuvo atento a los requerimientos de la prensa.