Renovación del Stsge


Mario Acevedo Manzano

 

La renovación de la dirigencia en el Sindicato de Trabajadores al Servicio de Gobierno del Estado (Stsge) siempre será un acontecimiento político importante por sus repercusiones en la operación política estatal y una posible afectación del aparato administrativo del gobierno local y, a partir de ello, resulta de interés general para todos los colimenses, las condiciones en las que se realicen los cambios de directiva.

Si bien es un asunto interno de los trabajadores de base de Gobierno del Estado, se debe cuidar la pulcritud del proceso y que la decisión de la mayoría de los trabajadores no sea inducia o favorezca a grupos de interés político al interior de toda organización gremial.

El gobernador Ignacio Peralta ya anunció su respeto a la decisión de la mayoría de los trabajadores, pero eso no limita al gobierno a mantener el interés natural y legitimo para conocer que los representantes de los trabajadores tengan una verdadera representación de su gremio; por ello, el candidato que resulte electo deberá garantizar una armónica y buenas relaciones laborales entre trabajadores y gobierno.

La inscripción de dos planillas para ser votadas el día de la elección es buena para la democracia sindical; sin embargo, los trabajadores deben pensar muy bien su voto para elegir a un nuevo dirigente, capaz de mantener sus derechos tanto legales como sindicales, además de ampliar sus beneficios hasta donde lo permita las posibilidades del gobierno.

De los candidatos registrados vemos a Martín Flores como un candidato con antecedentes políticos de desprestigio, cuando durante el sexenio pasado fue uno de los principales apoyadores del nefasto régimen de Mario Anguiano y, desde luego, sería el peor interlocutor entre el gobierno y los trabajadores, pues, en todo momento será objeto de duda por formar parte del equipo político del gobierno anterior y su conducta sindical se desviaría a la protección de su anterior jefe político.

Sería una atraso al desarrollo político estatal reciclar como dirigente a Martín Flores, aparte de limitar las posibles nuevas conquistas de los trabajadores del estado, el gobierno en su conjunto estará mandando el mensaje a los ciudadanos de que Mario Anguiano mantiene el control del aparato administrativo de Gobierno del Estado y eso no es bueno para la administración pública de Nacho Peralta, quien en repetidas ocasiones ha marcado un deslinde entre la actual y pasada administración.

No conozco a los integrantes de la planilla que es opción para una nueva renovación sindical que garantice buenas relaciones con el gobierno y los trabajadores, pero, en la democracia sindical cualquier acción renovadora es buena para los trabajadores; la permeancia por varios periodos de líderes sindicales propicia la corrupción y se atrofian las relaciones entre gobierno y trabajadores, hasta perder éstos su interés por mejorar el gobierno, cuando en toda administración debe haber un proceso de mejora continua en los servicios públicos.

Mucho tiene que ver la conducta política y social de cualquier líder para lograr mejores conquista a sus representados, ¿dígame usted, apreciable lector, qué credibilidad puede tener un Martín Flores cuando fue tapadera en la raterías de Mario Anguiano?

En el Congreso del Estado fue líder de la fracción mayoritaria que aprobó las cuentas públicas y que nunca vieron el hueco financiero de más de 2500 millones de pesos anunciados por Martha Sosa, de acuerdo a la información financiera del “Libro Blanco”. Así como lo anterior, mucha cola tiene que le pisen a quien busca impunidad y protección desde un cargo sindical de los trabajadores del gobierno.

 

LA PIEDRA EN EL ZAPATO…

La tiene Insúa cuando dice que los diputados independientes perdieron su futuro político, ¿será?, ¿acaso en el PAN lo tendrían? Lo dudo, el futuro de los diputados independientes lo van a ser ellos cuando por medio de su conducta política defiendan a la sociedad más allá de filias y fobias.