Renegociar Tlcan tiene que ser para ganar-ganar


Un tratado que ha dado buenos resultados hay que mantenerlo; sin embargo, si cualquiera de las partes tiene una idea de renegociación, tiene que haber una situación de ganar-ganar para todas las partes, afirmó Ildefonso Guajardo, Secretario de Economía.

El primer sitio al que el próximo presidente de Estados Unidos podría mirar para cumplir sus dichos de campaña sería al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). Ante ello, el sector del comercio exterior mexicano experimenta una inquietante expectativa, ya que durante meses, Trump ha acusado a México de beneficiarse con creces del comercio bilateral que asciende a 532.000 millones de dólares anuales.

Firmado en 1994, el acuerdo permite el comercio sin aranceles entre México, Estados Unidos y Canadá. Trump ha apuntado a la industria automotriz, uno de los mercados más prolíficos de la economía mexicana, y ha acusado a las compañías de llevarse los trabajos de los estadounidenses a México. El NAFTA ha contribuido en los últimos años a impulsar esta industria en México, ya que posee costes de producción más bajos. Además, las ciudades mexicanas de la frontera han crecido bajo el arropo de la industria de la manufactura que sirve a Estados Unidos.

Guajardo también explicó que México seguirá apoyando el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) para ampliar el comercio con Asia, aunque el presidente y el Congreso de Estados Unidos decidan no involucrarse en el ambicioso tratado comercial. Guajardo incluso ha sugerido que la Alianza del Pacífico —el acuerdo de México, Perú, Colombia y Chile para el libre comercio— podría servir para cerrar tratados con Asia sin la presencia de Estados Unidos.

Finalmente, otro damnificado es el peso mexicano, una vez que los primeros resultados comenzaron a inclinar la balanza hacia el republicano, la moneda se depreció dramáticamente más de un 10%. La divisa ha alcanzado los 20,60 pesos por dólar estadounidense en las últimas horas. Durante la campaña, el peso mexicano sirvió como un termómetro de la carrera presidencial y siempre se mostró en favor de la demócrata Hillary Clinton. El tipo de cambio juega un papel fundamental en las exportaciones y en la inflación que hasta ahora no ha sido afectada. El Banco de México ha estimado que el indicador cierre el año ligeramente arriba del 3%. México, que apenas crece un 2%, tendrá que revisar en los próximos meses sus alternativas de cara a una presidencia que lo podría cambiar todo.

 

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