Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura

Proteger los bosques de la tala de árboles maderables de distintas utilidades, sin ofrecerles algún trabajo o empleo a los campesinos taladores que no tienen dinero para comprar alimentos y sostener a sus familias, esto equivale a aumentar el número de ladrones, secuestradores, asaltantes y sicarios.

Para evitar tal desgracia, voy a pegar un grito que lastime el tímpano e ilumine la conciencia de nuestros apreciados presidente de la República, gobernadores, alcaldes, senadores, diputados, regidores, secretarios y directores. Ahí les va: ¡Liciten la creación de numerosas brigadas agropecuario-pesqueras, que en forma directa, en alianza con ejidatarios, pequeños propietarios y pescadores se pongan a trabajar la tierra, multiplicar las granjas lecheras, avícolas, apícolas, de engorda, de acuicultura y pesca en ríos, lagos, mares y nuestros dos océanos (Pacífico y Atlántico).

Una colmena nos sirve de ejemplo: “Las abejas obreras recogen el néctar y polen de las flores, otras construyen las celdas en el panal para almacenar la miel; los zánganos cohabitan con la Reina para incrementar la población que se organiza en nuevos enjambres”.

En nuestra querida patria hay más zánganos que obreros, cobran lo que quieren, roban lo que quieren, sin importarles el clamor de la pobreza y la miseria de los desempleados, porque toda la miel se la tragan los zánganos y la reina que cría hijos para ser consumidos en los vicios y la violencia.

No obstante esto, jamás dejará de haber hombres y mujeres, el afloramiento de las ideas del Yo Divinal Interno, que le dice a nuestro cuerpo y mente, ¡sacrifícate!, sé bueno y haz el bien. Obedece a Cristo Jesús “haciendo tesoros en el cielo”. Tu alma siempre anhela su feliz retorno a su lugar de origen, el Plano Divino al lado del Padre. “El que tenga oídos, que oiga”.

Tan, tan.