Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura

De los 10 excelentes precandidatos del PRI a la gobierno del estado, dos sobresalían con brillante popularidad, Federico Rangel e Ignacio Peralta. Ambos humanistas a cara cabal, refinada preparación  profesional y espíritu de servicio.

Dios no se equivocó en poner en la mente de Peña Nieto al conciliar intereses y dar su apoyo a quien elevará a Colima al grado de paradigma a nivel internacional al vaciar sus valores y virtudes en bien de la humanidad.

Las fracturas en el PAN y la refinada amistad de Virgilio con “Nacho”, lo animaron a renunciar a su postulación.

Es casi seguro que al triunfar “Nacho”, al primero que llamará a integrar su gabinete será Virgilio.

A los manzanillenses nos irá bien si triunfa “Gaby” Benavides o “Pico” Zepeda. La gratitud a los beneficios que “Gaby” prodigó como diputada local, gestoría a miles de familias en los Miércoles Ciudadanos, y hasta ayudas económicas de su propio peculio. Así como su refinada experiencia jurídica adquirida durante cinco años como magistrada del Tribunal Superior de Justicia en nuestra entidad federativa, Colima, la colocan en el vértice de la pirámide.

“Pico” Zepeda, brillante pilar de la Universidad de Colima, excelente catedrático y loable gestor en la Cámara de Diputados en el Congreso de la Unión, de enorme beneficio para la ciudadanía estatal y nacional, integra el equilibrio en la balanza. Será Jehová quien emita el sufragio que baje el platillo, dando el triunfo a uno de los dos.

Mi vida de maestro (45 años de servicio) y mis estudios de filosofía místico-esotérica, pide y aconseja a quienes resulten triunfadores a cargo de los poderes Ejecutivo y Legislativo: Si el Creador mantiene en perfecta armonía millones de Universos en el Cosmos, alimenta y participa de su vida eterna a incontables seres con vida, ustedes, los triunfadores, empleen sus ingresos en crear fuentes de trabajo para campesinos y obreros. Reduzcan sueldos a por mitas, o de lleno, conviertan en honoríficos sus cargos al servicio de la patria. Sabedores, dicen los santos, que “tan sólo se posee lo que se da”-

Alejandro de Macedonia, famoso por sus conquistas, quien muriera a los 33 años de edad, al igual que Rabí de Galilea, pidió a sus generales, dejaran sus manos desnudas fuera del féretro para que todo mundo lo viera, que cuando uno muere, nada se lleva.

“Haced tesoros en el cielo”, nos dejó dicho Jesús. “Animo, mis macuarros”, dijo mi amigo Rubén Pineda Aguirre, líder sindical, cuando se construyó la Termoeléctrica de Campos. Tan, tan.