Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

Mi querida ex alumna de bachillerato, Martha Sosa Govea, ya debe de irse de monja con los Lamas del Tíbet, a implorar a Dios por su alma, el bien y la paz del mundo. Dándole la oportunidad a otro mexicano o mexicana –dijera Fox- de hacerse millonario en el gobierno.

Para fortuna de Colima, y en lo particular para nosotros los manzanillenses, todos los candidatos a gobernador que encabeza nuestro ilustre amigo “Nacho” Peralta, brillan por su capacidad y trayectoria política en bien de la ciudadanía.

¿Quiénes van a perder en las próximas elecciones? ¡Los criticones! Tengo la enorme vivencia de que lo mejor es darle gracias al creador al tomarnos un vaso de agua, comer alimentos, lecturas agradables, trabajo y hasta por enfermedades, que son pago de deudas kármicas y/o pecados en contra de nuestro cuerpo, mente y alma.

Dios me hizo reír con lo que les voy a explicar:

Paso exhortando a funcionarios en los poderes Ejecutivo y Legislativo, reduzcan sus sueldos a por mitad, o, de plano, sea honorífico su desempeño, ¡que no cobren nada!

Para que supiera que hay que predicar con el ejemplo, Dios me hizo este chiste:

Mi hijo Federico me invitó a asistir a la asamblea ejidal, pues tengo permiso por viejo, para no asistir y que me iban a proponer para ser vicepresidente. Resulta que el titular, por cuestiones de salud, no aceptó su postulación. El Visitante Agrario propuso a la asamblea postular a otro. ¡Que sea el profesor Teodoro!, gritó un compañero. Lo curioso, salí electo presidente en un cargo que no tiene ningún sueldo. Lo que yo pedía para otros, se dio para mí.

Con nosotros los manzanillenses, si triunfa la talentosa, ilustre y humanista Gaby Benavides, o el afortunado “Pico” Zepeda, en la alcaldía, lo que tanto he sugerido, se materializará.

Miles de familias en la miseria tendrían el empleo si el gobierno incrementa las fuentes de trabajo. Tan, tan.