Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

El cerebro es la computadora de nuestra alma que ilumina nuestra conciencia en pro de la paz, la armonía, el progreso, la justicia, la fraternidad, el gozo y la felicidad.

Tres prioridades en nuestro planeta Tierra están invitando a la reflexión a pueblo y gobierno. Ellas son:

El imparable crecimiento demográfico que ya rebasa los siete mil millones de habitantes a nivel mundial, y la ausencia de solidaridad internacional para alentar el desarrollo y fuentes de empleo, en varios países africanos ya tienen años muriéndose de hambre. Precavidos países europeos ya han adoptado el sistema de matrimonios de cero hijos.

Dejándole toda la responsabilidad a Dios, el Papa Francisco, sin hacer nada por remediar el citado desequilibrio, toma como desobediencia a los cánones eclesiásticos abstenerse de procrear montones de hijos a conyugues.

La segunda es, -y este toque de clarín se lo dedico con respeto y aprecio a Peña Nieto y amigo de Mario Anguiano-, ¿por qué no integrar numerosos ejércitos de hombres y mujeres en forma directa cultiven la tierra en cerros y montañas, fomenten la cría de ganado, la pesca y la agricultura? En Manzanillo las mejores tierras de cultivo están convertidas en patios para tráileres.

La tercera prioridad va sobre el combate a la ignorancia que induce a actos crueles e inhumanos, sin pensar ni saber que: “Lo que el hombre siembre, eso mismo sesgará”. ¿En dónde quedó la Ley del Amor?

El ateísmo es la peor enfermedad contra el género humano. Quien busca a Jehová y tiene fe, ¿qué le pide para su bien que no le dé?

¡Hermano, Mario, antes que dejes el poder, hazme caso!