Relámpagos filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

“Prever para proveer, proveer para remediar”. Este es un garrotazo a nuestra conciencia para que despertemos.

“Golpes quitan tonteras”. Este concomitante proverbio nos convierte en sabios. He aquí la primera advertencia: Hace 55 años puse albañiles a construir de material mi enorme casa en San Buenaventura. Como no ordené le dejaran una mínima inclinación en la azotea, el agua de las lluvias se estancaba y, va de nuevo, tuve que gastar otro chorro de billetes para medio arreglar. El non plus ultra es cubrir las azoteas con un techo de láminas con la inclinación debida.

Otro jalón de orejas. A 200 metros adelante del poblado de mi ejido hay una alcantarilla bajo la carretera federal que, debido a que el curso del arroyo fue bloqueado en la parcela del ejidatario, el canal lateral al pie de la carretera se llena de gravarena y toda el agua de tormentas para por arriba de la citada cinta asfáltica, haciendo peligroso el tráfico y causando destrozos. Solución: Abrir el curso normal del arroyo.

Si mi estimado amigo y hermano, Mario Anguiano Moreno, me hubiese dado el cargo de director de Educación Pública en el Estado, la materia de agricultura y ganadería ya estuviese inscrita en la currícula de ciencias a estudiar en escuelas primarias, secundarias, bachilleratos y estudios de carreras técnicas. Que los alumnos se enseñen a cultivar la tierra, instalar granjas de todo tipo de ganado y salir a pescar, es urgente que lo sepan, ya que, “en panza llena, corazón contento” y, “primero está comer que ser cristiano”.

Las medallas de oro deben darlas en los tres niveles de gobierno, a campesinos, ganadero y pescadores que más rinden en su oficio, en lugar de a deportistas. Claro que el deporte debe practicarse para mantener un cuerpo bello, fuerte y sano, así como profesar la religión que más le agrade.

Si cada ciudadano (hombre y mujer) plantásemos 10 árboles frutales en cerros y montañas aledaños a nuestro hogar, los regáramos y cuidáramos, hasta la fauna silvestre (todo tipo de animales y aves), bailarían de gusto celebrando banquetes todos los días.

¡Ojo, Enrique, Mario y Virgilio!