Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

No existe ninguna religión en el mundo que no coincida en asegurar la presencia de un solo Dios, creador de todo lo creado, manteniendo con sus huestes celestiales (dioses, potestades, tronos, arcángeles, ángeles y serafines) la perfecta armonía y equilibrio del inconmensurable Universo. Así como un Satanás con sus ejércitos de diablos o demonios que opacan las luces del alma, induciendo la conducta humana del odio, la discordia, el egoísmo y el crimen, que nos apartan de la bendita Ley del Amor.

La Santa Biblia, el libro más completo de filosofía místico-esotérica, cuyos cánones, puestos en práctica, aseguran la salvación de nuestro Yo interno divinal; contiene tres grados de interpretación: El netamente literal, el simbólico y el de supremacía espiritual.

En tal virtud, permítome aconsejarle, adquiera en la librería del Palacio Municipal de Manzanillo, el texto “Metafísica 4 en 1”, de Conny Méndez, que contiene “Los secretos de Enoch”, ascendido santo conocido como Toth, en Egipto; Cadmus, en Fenicia, y Hermes Trimegisto, con los griegos. De sus 362 libros que escribió, tan sólo dos se salvaron de ser incinerados. No obstante haberlos escrito 2,3 mil años a.C., el Génesis, primer libro del Verbo Sagrado de los cristianos, contiene historias idénticas.

Lo que Dios le ordenó a Enoch escribiese ante su presencia, debería, en 30 días, transmitirlo a sus hijos, y ellos a todo el género humano.

¿Habrá algo más importante que hacer tesoros en el cielo para merecer la gloria y no ir a parar a zonas de tinieblas infernales? De cada uno de nosotros depende. Jesucristo nos ama por parejo.