Relámpagos Filosóficos


 

Teodoro de San Buenaventura

Notas para intuir lo que más nos conviene.

Nací en el año de 1930. Cuando tenía seis años de edad noté la existencia de dos clases sociales: La de los hacendados dueños de la tierra y la de los campesinos (como mis padres y mis abuelos), que de todo lo que sembraban iban a medias con el patrón.

En cada hogar, la cría de gallinas, engorda de cerdos, una vaca para la ordeña, un chapil al tope mazorcas de maíz, otro con frijol y los tendales de alambre, llenos de tasajos de carne de venado o jabalí.

En las rancherías que no había escuela, los domingos los niños asistíamos a la doctrina y de vez en cuando a fiestas religiosas cuajadas de danzantes y pastorelas. La ropa para hombre era calzón, camisa (ambos de manta) y señidor rojo a la cintura.

En el sexenio del general Lázaro Cárdenas (1934-1940), con la expropiación petrolera y desaparición de las haciendas para dar nacimiento al sistema ejidal, el campesino pasó de la clase pobre a la clase media.

En la actualidad, muchos ejidatarios ascendieron a la clase rica al obtener de sus tierras productos alimenticios de exportación, criar ganado y/o vender sus parcelas a comerciantes que las utilizan como patios e instalación de bodegas.

Nuestro gran problema actual es el imparable crecimiento demográfico, que supera en mucho a las fuentes de empleo.

Este desequilibrio social empuja a las nuevas generaciones al vicio, la venta de drogas, el crimen y la muerte prematura en un océano de violencia.

Urge que nuestros amados gobernantes se digan: Dios me puso en este cargo para lograr la paz, la armonía y la felicidad de mis gobernados. Si ya tengo lo suficiente para vivir bien yo y toda mi familia, todo mi sueldo será donado e invertido en fuentes de trabajo que den el maná de cada día a mis hermanos en raza de todo el Mundo.

Gran premio y galardón recibirá su alma en el Plano Divino, al lado del Padre. Sepan que la oración, la fe y el amor, son mejores que el egoísmo, la impiedad y el odio. Dios es amor, vida, verdad y justicia.

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