Relámpagos filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

Si usamos el método dialéctico de Platón, consistente en hacer un diálogo interno en nuestra conciencia, anteponiendo la antítesis a la tesis, hasta extraer la síntesis más perfecta y benéfica. El tema del chaleco a motociclistas, tendría en base al desarrollo cultural y espiritual de cada colimense, distinta conclusión.

Desde el punto de vista favorable a pueblo y gobierno, se detectaría lo de motocicletas robadas, y las usadas por sicarios. Conclusión: Disminuiría la violencia.

“Ni la hoja de un árbol se mueve sin la voluntad de Dios”. De aquí que, desde el punto de vista divino. Si no hemos pedido perdón y arrepentido de nuestros pescados de vidas anteriores y de la presente. De nada servirían los chalecos, pues la ley del karma es infrangible. Lo de “ojo por ojo y diente por diente”, tan solo Jesús lo anula si acudimos a él.

Para limpiar el traje de luz de nuestra alma y fortalecer el control de la natalidad dejando nuestro cuerpo físico lo más pronto posible, el chaleco estorba.

Para lograr la paz, la armonía, tranquilidad, gozo y felicidad, el chaleco auxilia. La moto  tiene la “m” de muerte. Si usted mejor anda a pie gozará de mejor salud.

Si usted le pide a Dios, le ordene al arcángel Gabriel, le mande un pelotón de ángeles  guerreros para que lo protejan, con chaleco o sin él, Satanás y sus legiones de diablos, le pelan los ojos.

“Orad gozosos, y en todo dad gracias a Dios”, nos aconseja San Pablo de Tarso. Tan, tan.