Relámpagos Filosóficos


Teodoro de San Buenaventura

En algunos barrios y colonias de nuestra ciudad y puerto, lo mismo poblados rurales, existen y pululan gatos, perros y seres humanos jóvenes y viejos muriéndose de hambre, destripando bolsas en lugares en que se deposita la basura para que la recoja el camión recolector.

Siendo prudentes que para los primeros les coloquemos residuos de comida en los lugares apropiados y para los segundos, nuestro honorable Ayuntamiento les brinde alojo; que la unión de comerciantes instale comedores públicos gratuitos y mi veterano amigo, José Guadalupe Tene, director de Protección Civil, les busque y coloque en algún empleo que haga feliz su existencia.

Que aplaudible sería que la alta jerarquía de los tres Poderes de la Unión, y hasta los que ya cumplieron sus mandatos constitucionales, sus ahorros bancarios fueran invertidos en pro de la agricultura, ganadería, fabricas comerciales, etc., para que miles de jóvenes en ejidos y colonias populares estudien y trabajen, y tengan empleo seguro al terminar sus carreras técnicas o profesionales.

De ilustres filósofos y nuestro amado mesías, tenemos tres brillantes mandatos que debemos practicar: 1.- Cuando hables del prójimo, tan sólo di sus virtudes. 2.- Quien no vive para servir, no sirve para vivir. 3.- Tan sólo un consejo os doy, dijo Jesús a sus apóstoles, que os améis los unos a los otros.

¡Amén!