Relámpagos Filosóficos  


Teodoro de San Buenaventura

 

¿Desea usted paz, salud y felicidad en esta vida, y que cuando el polvo vuelva al polvo, su alma liberada salga absuelta al comparecer ante el Tribunal del Karma, merecedora de un cuerpo etéreo de luz en el plano divino al lado del Padre?

He aquí la receta: Lea, memorice y practique el contenido de las nueve leyes divinas que nuestro señor Jesucristo dio a sus discípulos en el Sermón del Monte:

1.- Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino del cielo.

2.- Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

3.- Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredar.

4.- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos.

5.- Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

6.- Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

7.- Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

8.- Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

9.- Bienaventurados sois cuando os vituperaren, os persiguieren y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

Gozaos y alegraos, porque vuestra merced es grande en los cielos, que así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.

En mi próximo artículo escribiré para ustedes, con mucho cariño, la Regla Octuple de Siddharta Gautama, Buda, cuya práctica en un océano de pureza y piedad nos conducen a la nirvana, aquí y allá.

A mi niña flaquita de Tapeixtles, Gaby Bienaventurada, le pido dos cosas: Que una patrulla con dos benditas mujeres a su servicio, colecten de las carnicerías piltrafas de carne para que den de comer a 3-4 perros callejeros en cada poblado, que no tienen dueño, flacos de hambre y llenos de roña.

Que reduzca a por mitad los sueldos de la alta jerarquía en su gobierno, y lo ahorrado que lo invierta pagando una numerosa brigada agropecuaria-pesquera. ¡Dios les multiplicará su misericordia! Amén.