Relámpagos filosóficos


Teodoro de San Buenaventura

 

De las miles de vivencias de todos colores que he tenido en mis 86 años de vida en el planeta Tierra, aunadas a los impactantes y sabios conocimientos de filosofía místico-esotérica, a ustedes, mis queridos lectores les obsequio los siguientes consejos:

Por la noche, antes de dormirse, haga oración 5 minutos, otros 5 de profunda meditación; 15 de asanas y ejercicios para fortalecer sus pies, piernas, tronco, cuello, brazos y muñecas de sus manos. Acuéstese, pídale a Morfeo (Dios del sueño) lo favorezca con su misión.

Practique este lema: “Almuerza poco, come más, cena menos y vivirás”. Prefiera las amistades que lo induzcan a practicar algún deporte. Jamás olvide hacer sus 13 respiraciones profundas después de sus ejercicios. No critique a nadie por ningún motivo y obedezca a Jesús, “perdonando hasta 70 veces siete”.

Cada vez que suba o baje de su carro o autobús, palpe su cartera checando que esté al fondo de su bolsa. Por las noches, escóndala donde nada más usted sepa.

Antes de dar vuelta para cruzar alguna calle cuando vaya manejando espere a ver que no venga alguien en motocicleta como alma que se lleva el diablo.

Pierda lo que pierda o le roben lo que sea, no se mortifique. Recuerde que Cristo dijo a un joven: “vende todo lo que tienes, repártelo a los pobres y sígueme”.

Cuando asista a la despedida de este mundo de algún familiar o amigo ruegue a los concurrentes guarden absoluto silencio cuando el enfermo de sus últimos suspiros, ya que al romperse el cordón de vida que unía su espíritu, alma y Cristo interno con su cuerpo carnal, en pocos instantes va a recordar las obras positivas y negativas de su vida y, si Dios le permite otra reencarnación evitará cometer los errores, dando preferencia a los cánones positivos y divinos, que fortalecen la salvación de su alma y lo que usted  intuye sin que yo se lo diga.

“Si quieres sano vivir y de tu vida disfrutar, 8 horas haz de dormir, 8 de divertir y 8 de trabajar.

“Quien no oye consejo no llega a viejo”.

NOTICIA. A orillas de la carretera en mi ejido está un quiropráctico con 35 años de experiencia. Vende frutas, bálsamos, pomadas y una camita para sobar a pacientes. Como hace oración para que usted sane del mal que tenga. Terminado el tratamiento usted queda como para trepar la cuerda en el circo Atayde, dar maromas en el viento y caer parado. No sale caro.