Relámpagos filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

¿Padece usted de las anginas y tiene una tos como para asustar al diablo?, ponga a hervir agua, empape un pañuelo grande, exprímalo y envuelva con él su cuello y así duerma toda la noche. Para la tos, ponga a hervir media cebolla morada en un litro de agua y tómela cuando tenga sed o como agua de uso. Esto le quita hasta lo pando.

Dada mi sospecha, pues ya van varias veces que digo y nadie me hace caso, hoy le pido a Enrique Peña Nieto, nuestro ilustre presidente: Le solicite a Barack Obama para que en terrenos de mi ejido (San Buenaventura), nuestra Secretaría de Energía y Minas, mande perforar un pozo petrolero, instale una refinería y con el gas licuado que obtengan, surta el consumo de la Termoeléctrica de Campos, que queda a 25 kilómetros de distancia. El ahorro de dinero por año servirá para pagar la deuda externa nacional y hasta la de Estados Unidos.

En la parte norte de mi ejido están unos cerros cuyos terrenos pertenecen al ejido del Nuevo Cuyutlán. Aquí hay minas de oro y su explotación daría dinero para sostener brigadas y ejércitos agropecuarios-pesqueros, que en forma directa podrían coadyuvar en la producción de alimentos que alcanzarían para llenarles la panza a nuestros hermanos de naciones africanas que se están muriendo de hambre.

En el trabajo de extraer minerales y exportarlos a otras naciones, se aumentarán las fuentes de empleo hasta para minusválidos.

Si no me hacen aprecio, como ya estoy viejo y no tardo en morirme, voy a venir en cuerpo astral a jalarles las patas.

Ruego a mis hermanos, Mario y Virgilio, piquen piedra sobre esto.

¡Gracias!, ¡amén!