Relámpagos filosóficos


Teodoro de San Buenaventura.-

La verdad, la justicia y el amor, son tres valores de origen divino que a cada instante debemos poner en práctica.

Escrito está que una ley mayo, absorbe a una mejor. La enorme Ley del Amor tiene dos brazos: La justicia y la fraternidad universal. En base a que nuestra conciencia dimana de nuestra alma, yo les pregunto a ustedes: ¿Qué será más justo, detener tres barcos cargados de minerales en base a nuestras leyes fiscales sin importar en lo más mínimo que dos millones de familias a nivel internacional se queden sin trabajo e ingresos para obtener el maná de cada día? Lo justo en nuestro gobierno hubiese sido dejarlos ir y haber coadyuvado en la legalización de extracción y exportación, sin aceptar mordida alguna.

Estamos justo a tiempo los mexicanos de sepultar el egoísmo. Ese que por 400 años (300 de dominación española y 100 del México independiente en que el clero, en contubernio con el ejército, empleando las torturas de la Santa Inquisición y el Castillo de San Juan Ulúa, explotaban la nación con gusto -1521/1824-1824/1910-).

Gracias a Hidalgo, Morelos, Benito Juárez, Madero, Carranza y Lázaro Cárdenas, la Patria ha mejorado en un 85 por ciento. Cuando pueblo y gobierno escalemos ese 15 por ciento que nos hace falta ejerciendo la verdad, la justicia y el amor, los 50 millones de pobres que tiene México ascenderán a la clase media y la solidaridad con los habitantes de todas las naciones del mundo llevará el sello de la comprensión, de que, todo lo creado por Dios en el inconmensurable Universo está al servicio de a quienes hizo a su imagen y semejanza. Sobre el tema Paramahansa Yogananda, nos dice: “Si El habita nuestro corazón, a mí me da risa que un hombre piense que un pez en el mar tenga sed”.

Dios es el sumo bien en dicha y felicidad. A ti te digo: “Para hacer el bien, no le pidas permiso a tu patrón. Jehová te premiará”.

P.D. Para gloria de los manzanillenses, Gaby y Virgilio siguen haciendo el bien a tirios y troyanos en los Miércoles Ciudadanos.

Tan tan.