Reflexiones económicas


Evitar la negligencia

Felipe  Pimentel  Pérez

Su nombre es Nataly Yesenia Martínez Carrera, de tres años de edad; el viernes 25 de noviembre del año 2016 falleció al caer en una alcantarilla de la red drenaje en una Unidad Deportiva de Tecomán. ¿Cuál autoridad investiga ese asunto para deslindar responsabilidades y sancionar a quien resulte culpable imprudencial?, ¿ese funesto suceso será  registrado como uno más de los “accidentes” que  ocurren en Colima u otro lugar de México y en los que no hay causantes, ni por comisión ni por omisión o sea, habrá impunidad?

La sociedad no debiese ser indolente ante la pérdida de vidas humanas, menos aún, cuando alguien actúa negligentemente. El  diccionario define la palabra negligencia, como la “Falta de cuidado, aplicación y diligencia de una persona en lo que se hace, en especial en el cumplimiento de una obligación”.

Empecemos por las preguntas lógicas: ¿Quién  nombra  al titular de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado o quién es el jefe  en esa Comisión y quién lo nombró verificó que su perfil profesional es el idóneo para cumplir esas tareas?, ¿quién supervisa que dentro y fuera de la Unidad Deportiva, en la red de drenaje, no falten  tapas de alcantarilla y cuando una de ellas no es colocada oportunamente quién es el causante?, ¿Cuándo alguien roba una alcantarilla, los empleados de la Comisión levantan el acta jurídico-administrativa contra quien resulte responsable, porque si ese fue el caso, quien robó esa tapa es indirectamente culpable del fallecimiento de la menor; alguna autoridad investiga tal supuesto?, ¿hay alguna bodega con repuestos de dichas tapas o no existe esa previsión?, ¿algún empleado de la aludida Comisión, en días anteriores al fallecimiento de la niña, observó que faltaba dicha tapa; lo reportó a sus superiores o ni siquiera imaginó que esa alcantarilla destapada era un peligro para las personas y más para los niños?, ¿quién  autoriza la reposición de tapas de alcantarillas y en cuánto tiempo lo hace?, ¿cuando se detecta la falta de una tapa por qué no colocan una madera, una soga con un letrero u  algún metal que momentáneamente avise y evite el riesgo de que alguien caiga ahí?, ¿los padres de la menor fallecida dónde estaban y en su ausencia  a quién le encargaron que cuidara a Nataly? Se pudiesen plantear otras interrogantes para deducir quién actuó negligentemente, pero, es  “casi  normal ” que aquí o allá, en cualquier calle de México, a nadie le importa arreglar una alcantarilla sin tapa; la burocracia de los servicios públicos no en pocos casos es patética.

Es injusto que por negligencia de los adultos algunos menores de edad sufran o fallezcan; muchos niños y niñas están indefensos ante la estupidez, abusos, indolencia y crueldad. El fallecimiento de Nataly Yesenia es un fuerte grito de advertencia  para padres descuidados o servidores públicos ineptos: Hay que  disminuir la velocidad cuando se maneja un auto, sobrios o ebrios; no descuidar a los niños en calles y parques menos aún cerca de personas desconocidas; en la cocina alejarlos de la lumbre u objetos filosos; en el mar y las albercas cuidarlos permanentemente; en fin, exagerar precauciones para ayudar a salvaguardar su vida.

Habrá quien piense que no tendría caso identificar a los culpables indirectos del fallecimiento de Nataly Yesenia, pues eso no le devolvería la vida; los culpables deben saber y aceptar que lo son para  intentar prevenir y evitar reincidencias en esa negligente conducta.

En el ejercicio del servicio público hay consecuencias legales por comisión u omisión; se cobra un sueldo para realizar un trabajo eficaz y no para simular que se hacen las cosas. No olvidarla tragedia de la Guardería ABC, en Hermosillo Sonora; el 5 de junio del año 2009, murieron 49 niños y 106 quedaron heridos; ningún funcionario tuvo el valor civil de dar un paso al frente y autonombrarse corresponsable; la cobardía, negligencia e impunidad predominaron; todo mundo negó ser causante directo o indirecto.

El nombre de Nataly Yesenia, debe vivir y servir como permanente recordatorio en la conciencia de padres y niños para tomar precauciones; ella con sus tres años de edad, en su inocencia, en su ignorancia del peligro que entrañaba aquella alcantarilla, no sufrió un accidente, fue víctima de evidente e irrefutable negligencia. Reflexione. Las palabras “accidente” y “negligencia” no son sinónimas.

 

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