Reflexiones Económicas  


Felipe Pimentel Pérez

 

SON COMO

ORNITORRINCOS

¿Dónde están, quiénes son, los gobernadores de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, así como el jefe de gobierno de la Ciudad de México?, ¿existen o son huidizos fantasmas?, ¿tendrán poca vergüenza al cobrar el cheque de su nutritivo sueldo?, se lo debiesen endosar a Miguel Angel Osorio Chong, que siendo secretario de Gobernación los está sustituyendo.

Cuestionar la Reforma Educativa no debiese ser motivo para dañar la economía de las familias. Quienes obstaculizan carreteras no son maestros, los auténticos profesores no se tapan el rostro ni generan desorden. La maniobra es obvia, hay gato encerrado y el felino es conocido, aparece cuando se pretende anticipar el jaloneo entre los que se apuntan para suceder al presidente Enrique Peña Nieto en el 2018; entre ellos Andrés Manuel López Obrador, que por su edad sabe será el último intento, y ¿también están ayudándoles y disfrazados de mentores inconformes quienes desojando la margarita aspiran a recuperar la Presidencia que perdieron hace tres años?

De cuando acá a un gobierno, a la fuerza, se le quiere obligar a negociar lo innegociable, taponeando carreteras, sitiando ciudades y causando caos vehicular. Ese asunto ya debe ser resuelto con inteligencia, sin violencia; decía mi primo “El Chompiras”, el que pierde la paciencia, pierde la batalla.

¿Y los gobernadores aludidos?, como que no ven, es conflicto entre el Gobierno Federal y la Cnte, no suframos calenturas ajenas, dirían ellos. ¿Y la economía en esos cuatro estados?… esa, afirmarían, es peccata minuta.

Por lo anterior, para prevenir y evitar desgobiernos, el amable lector debe conocer oportunamente los frutos del trabajo que realizan diputados locales, federales y senadores; ellos crean, reforman y aprueban las leyes que fortalecen el Estado de Derecho. Es frecuente leer o escuchar la comparación entre el bajo rendimiento laboral y el alto sueldo de legisladores y presidentes municipales; habría que conocer en detalle el quehacer de cada uno de ellos, para concluir si es o no justo su emolumento.

Hay legisladores que estudian libros de derecho, economía, política y arrastran el lápiz en textos útiles; propician el análisis y debate de los asuntos que interesan a sus representados y de su puño y letra redactan informes, discursos; son legisladores o legisladoras que desquitan la dieta que cobran; de ellos hay pocos, son como ornitorrincos, especie en extinción.

Del otro lado de la curul está la caricatura del legislador siempre tan ocupado que nunca hace nada, pasa el día grillando, poco asiste a las sesiones, jamás abre libros, es alérgico a ellos; nunca compone un párrafo, ni por curiosidad ojea la Constitución de su Estado; sus asesores le sancochan discursos no leíbles en tribuna; cuando de iniciativas de ley se trata, alquila a leguleyos que hacen el refrito jurídico del que más tarde se ostentará como autor; es puntual cobrando su dieta y en plenitud usa las demás prestaciones laborales; de éstos, a simple vista, son muchos.

En cuanto a presidentes municipales, los de buen estilo trabajan a altas horas de la noche, arrastran el lápiz y como Emiliano Zapata o Pancho Villa, encabezan sus tropas, o sea, con el ejemplo le entran a los carambazos; de éstos, son escasos.

Los de mediocre estilo son ocurrentes, dan órdenes absurdas a sus lacayos, no reflexionan sus decisiones, se sienten omnisapientes, no dejan de hablar, nunca faltan a desayunos e inauguraciones pomposas; poco leen, jamás arrastran el lápiz, maquillan sus informes y nunca olvidan cobrar su quincena.

Así de clara está la situación en Colima. Se es serio o no. Se trabaja o no. Se dan resultados o no. Se sirve a la gente o no. Se cobra el sueldo justo o no. Recuérdese que con el dinero, producto del trabajo de obreros y campesinos se paga el sueldo de gobernadores inexistentes, como los cuatro aludidos al inicio de este escrito, así como de legisladores y presidentes municipales y no crea que son pocos millones de pesos. ¿A poco no?, en la iniciativa privada, cuando un empleado no funciona lo despiden y sin pagarle el finiquito justo. En algunas instituciones públicas, ¿por qué no hacer lo mismo?

Fotocopie esta página; cuando salude al legislador o presidente municipal por el que votó, pregúntele por los resultados obtenidos. Esperemos sean buenos. Como dice el buen Tomás Mojarro… a salir del subdesarrollo, valedores.

P.D.Escuche a Mojarro en internet; es inteligente. Nos leemos el próximo lunes.