Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

RESCATE DE TECOMAN Y ARMERIA

 

LA problemática económica que viven las administraciones municipales de Tecomán y Armería de hace tiempo a la fecha es algo que debe superarse a la brevedad; ambas demarcaciones en su momento fueron importantes centros de producción agrícola e inicios de una industrialización de productos que avizoraban un futuro promisorio.

El caso concreto de Tecomán vale recordar cómo en la década de los 60 y hasta los 70, Tecomán era considerado como la “chequera del estado”, hecho que nos lleva a recordar también cómo en cada feria de Colima en que se elegía la soberna de nuestro festejo y se decidía por el dinero que aportaba la candidata, Tecomán era un triunfador sistemático por su poder económico.

Igualmente por esos tiempos se daba la presencia de buen número de hombres del campo de los vecinos estados de Michoacán y Guerrero que llegaban a Tecomán a trabajar en la cosecha de limón y corte de plátano y coco, entre otras ocupaciones paralelas.

Sin embargo, con motivo de las políticas erróneas a nivel nacional para atender al sector agropecuario, Tecomán no fue ajeno a la falta de rentabilidad del sector agrícola y pecuario, sumando a ello administraciones municipales que antes de buscar alternativas de la crisis continuaron ajenas al asunto, mas no en gastar dineros que para esos momentos hacía falta.

Todo lo anterior como resultaba natural vino a desembocar en endeudamientos de la comuna y consecuentemente también a la desactivación de la economía de los agricultores y desempleo de buen número de hombres del campo y población tecomense en general.

Caso similar se presentó en Armería que después de formar parte del municipio de Manzanillo, en el año de 1967 fue elevada a la categoría de municipio, procediéndose para tal fin a restar a Tecomán y Manzanillo espacios territoriales que dieran vida al décimo municipio de nuestra entidad federativa.

Armería después de haber surgido con los mejores augurios por su fortaleza agrícola y pecuaria e inicio de una etapa económica importante, también enfrentó la problemática del desplome de la actividad agropecuaria, para paso a paso ver disminuida su capacidad económica y desempleo, hasta llegar al momento actual, en que la administración municipal y la población se encuentran en difícil trance financiero.

En ese contexto vemos cómo hoy en día tanto Tecomán como Armería pasaron de ser demarcaciones a los que emigraban trabajadores del campo de entidades circunvecinas, hoy en día ante la falta de fuentes ocupacionales, ofrecen a su población empleos temporales a fin de que sobreviva a la crisis que se enfrenta.

Los empleos temporales a que se hace referencia no son otra cosa más que aspirinas a un mal que requiere atención a fondo; los citados empleos temporales son el resultado de gestiones realizadas por parte de las administraciones municipales ante la delegación de la Sedesol, que para nada resuelve el problema de fondo.

Sin duda que el grave problema que enfrentan ambas municipalidades llega al extremo de que la clase política bien intencionada con el afán de contribuir a superar el caso, lo piensan más de una vez; resulta más que comprometido cargar con una carga que se ha convertido sumamente pesada.

Cabe mencionar que en ambas municipalidades ya se ha dado la alternancia en la presidencia municipal, sin embargo, todo ha seguido igual en el mejor de los casos, pero en realidad la problemática cada día se ve incrementada.

Abundando sobre el tema vale señalar que desde que se presentó el asunto se habló de buscar los mecanismos para la industrialización de los productos del campo de Tecomán, Armería y Manzanillo, aprovechando la ubicación estratégica de nuestro puerto y avances alcanzados en este renglón para las exportaciones.

En ese contexto vale mencionar que el difícil trance que viven Tecomán y Armería, sin que con ello se piense que el resto de municipios estén en el paraíso reclamará que el futuro mandatario de la entidad se aboque a atender prioritariamente el caso de  los dos municipios costeros que cuentan con posibilidades de salir adelante, ello mediante un proyecto bien definido y gestoría de recursos ante las instancias federales.

Lo antes expresado es posible, bastando tomar en cuenta que Colima por su extensión geográfica, índice poblacional, recursos naturales y recursos humanos con que cuenta, está en capacidad de superar este tipo de escollos; hay ciudades del país que con mayor índice poblacional que todo nuestro estado, han logrado importante desarrollo.

En términos reales vale decir que el problema agropecuario de Colima que es una entidad con factores sustantivos para su fortalecimiento y beneficios debe ser encaminado en forma integral; ello con la finalidad de que todo tipo de productos como el plátano, coco, mango, tamarindo guanábana, limón, caña de azúcar aguacate entre otros, sean debidamente aprovechados.

Lo anterior, porque con demasiada frecuencia nos damos cuenta cómo se procede a buscar soluciones para un cultivo determinado, en tanto el resto queda a la espera o en el abandono.