Referencias Políticas


Humberto Silva y su

aportación a la juventud

Salvador Olvera Cruz.-

Tercera y última parte

En la colaboración anterior dijimos que el mejor homenaje que se le puede rendir a Jorge Humberto Silva radica centralmente en atender a la juventud, sin perder nunca y menos dejar de lado lo que en su momento hizo, menos hacer caso omiso de retos que resultan más que necesario enfrentar con la honestidad, nobleza y fines, rechazando todo lo que vaya en contra del estudiantado y la comunidad universitaria en general.

Lo anterior porque la problemática y retos que los tiempos actuales reclaman, deben orientarse a no perder el rumbo y llevar a cabo los cambios y reformas que en su momento Silva Ochoa concibió y concretó para el fortalecimiento y avance de la UdeC.

Asimismo, vale recordar que durante su interinato como rector, Humberto Silva Ochoa, con la participación de la FEC, concretó la abrogación de la Ley Orgánica de la Universidad de Colima que databa del 25 de agosto de 1962, a fin de contar con una nueva Ley que respondiera a los tiempos y demandas de la comunidad estudiantil y clase laborante de la misma.

Abundando sobre el tema, vale decir que a la muerte del rector Alberto Herrera Carrillo, acaecida el dos de octubre de 1979, le sucedió en la rectoría en forma interina el licenciado Humberto Silva Ochoa, siendo durante su rectorado cuando se va a decretar el 14 de noviembre de 1980, la Ley Orgánica vigente de nuestra Máxima Casa de Estudios.

Igualmente, una semana después, el 21 de noviembre de ese mismo año, previo llamamiento a la comunidad universitaria, para concretar la creación del Sutuc, que vino a sustituir a la Asociación de Catedráticos a fin de crear un sindicato que integrara a toda la clase laborante.

Con lo anterior, nos podemos dar cuenta cómo Silva Ochoa, a 17 años de distancia de la Ley Orgánica de la Universidad de Colima, vino a promover y concretar una nueva Ley en 1980, que respondiera a la época a fin de concretar sus proyectos orientados a la solidificación de la Universidad y su desarrollo, así como dar vida a un sindicato que velara por los derechos de la clase trabajadora en general.

Los dos casos citados dejan en claro que si bien Humberto, desde la FEC, como estudiante, logró la autonomía universitaria y paridad en el Consejo Universitario, como rector siguió la huella y visión contemplada a fin de concretar sus objetivos para el futuro de la educación superior en Colima.

En el caso concreto de la autonomía, ésta le fue otorgada a la Universidad el 25 de agosto de 1962, siendo gobernador del estado Francisco Velasco Curiel, para lo cual se publicó el decreto 50.

En tanto, la paridad universitaria se logró cuando el gobernador del estado, Pablo Silva García, promovió ante el H. Congreso del Estado el estudio correspondiente, y éste expidió el Decreto No. 146, de fecha 29 de diciembre de 1972, de acuerdo con el cual se reformó el Artículo 8º de la Ley Orgánica de la UdeC, que estableció la paridad en el Consejo Universitario.

En ese mismo tenor, en este año se cumplen 34 años de vida tanto de la Ley Orgánica vigente y del Sutuc, haciéndose más que necesario, urgente, adecuar la Ley Orgánica y Estatutos del Sutuc a los nuevos tiempos y retos.

De inicio debemos puntualizar que si la Ley Orgánica de 1962 fue reformada 18 años después por Humberto Silva y creado el Sutuc a casi cinco lustros de distancia, por lo que es necesario que la actual administración rectoral se aboque a dicha tarea, porque en realidad se empiezan a dar visos de esa prioridad a fin de seguir la ruta trazada por Silva Ochoa.

Se expresa lo anterior porque sin extremar el punto de vista, sino solamente abrevar sobre lo llevado a cabo por el rector recientemente fallecido, no deben las autoridades universitarias dejar pasar el tiempo sin reformar lo que cumplió ya su ciclo.

Al respecto, vale señalar los recientes conflictos con el dirigente depuesto y seguidores originados por el Fosap, caso que Silva Ochoa en su momento hizo notar en cuanto a falta de claridad y resultados al ex rector Miguel Angel Aguayo, caso que ha venido a desembocar en la idea de crear otro organismo sindical.

Sobre lo anterior, la Universidad debe, a la brevedad, establecer un régimen de pensiones y jubilaciones acordes a los tiempos, como lo han hecho Imss, Issste, gobiernos estatales y municipales, pues hay abismos entre lo que percibe la clase cupular, en relación con docentes y trabajadores administrativos y de servicios, que en realidad resultan ofensivos.

No se debe ignorar el caso de grupos de alumnos inconformes con la administración rectoral y la FEC, asunto que es recomendable atemperar; pues el rato menos pensado se puede romper la armonía alcanzada desde hace varios lustros.

Sobre lo anterior, los desencuentros en la FEC en el devenir de los tiempos se hicieron presentes; sin embargo, Humberto Silva, en su momento, supo calmar las inquietudes, hasta llegar a crear la organización de ex dirigentes de la FEC, donde todas las corrientes tuvieron cabida.

En el caso de la Ley Orgánica, es más que palpable la necesidad de adecuarla a los tiempos, porque a últimas fechas se han dado los puntos de vista de aspirantes a la rectoría, que en su momento han manifestado el desfasamiento de la Ley vigente.

En fin, corresponde a la actual administración proceder en consecuencia, porque si bien valorar el actuar y logros de Silva Ochoa en favor de muestra alma mater es digno de encomio, lo es más seguir su ejemplo; pues la UdeC es del pueblo y éste reclama cuidar su Universidad.