Referencias Políticas


Humberto Silva y su aportación a la juventud

Salvador Olvera Cruz.-

Segunda parte

En la colaboración anterior expresamos que Humberto Silva Ochoa, desde su adolescencia, vivió y entendió la necesidad de que la juventud estudiosa de Colima contara con una Universidad que les ofreciera la oportunidad de cursar carreras profesionales sin tener que emigrar de la entidad.

El objetivo de Silva Ochoa, sin duda, obedeció a dos motivos: El primero, porque su infancia transcurrió en un hogar sellado por el ejercicio docente, pues sus progenitores fueron profesores; segundo, porque al concluir su educación secundaria tuvo que emigrar a la Ciudad de México a cursar la educación media superior, para al poco tiempo regresar e inscribirse en la Escuela Normal de Colima en el año de 1957.

Para ese momento, la FEC contaba con dos años de haber sido fundada, prosiguiendo el joven Silva Ochoa su tarea de por medio de esa organización estudiantil, canalizar su objetivo de que la UdeC respondiera a las demandas de los estudiantes.

Humberto Silva se convirtió en el dirigente moral de la FEC, en respuesta a que los dirigentes de los centros escolares afiliados recurrían a él en busca de consejo y opinión.

Vale mencionar que en el devenir de su vida, centró su trabajo y metas en aras de que nuestra entidad contara con una Universidad que respondiera a su tarea encomendada, en el campo de la educación, investigación y difusión cultural, para que nuestra Máxima Casa de Estudios satisficiera las demandas del estudiantado y se enfilara a forjar los recursos humanos que la entidad reclamaba.

Analizando lo anterior, nos damos cuenta que las tareas de Silva Ochoa dejan en claro que el eje de su vida y meta trazada se centró en el desarrollo de nuestra Máxima Casa de Estudios, objetivo que, valorando logros, queda más que claro con la evolución de nuestra Alma Mater desde la trinchera de la FEC, que marcara el inicio del desarrollo de la Universidad con que hoy en día se cuenta.

Los logros alcanzados son en la práctica el resultado de una tarea visionaria del ex dirigente estudiantil y ex rector en el campo de la educación superior en Colima, correspondiéndole el mérito de no haber claudicado en sus empeños a lo largo de su vida.

Lo anterior es más que nada el ejemplo de un líder natural en el campo educativo, pues en todos los sectores de la sociedad se hace necesaria la presencia de dirigentes capacitados y visionarios, en los distintos campos, a fin de superar los retos de los tiempos.

En ese contexto vemos cómo el sector agropecuario, comercial, industrial, urbanístico, ambiental, minero, financiero y de todo aquello que incide en el progreso y desarrollo, avanzan y concretan logros en la medida que su impulsor responde con acierto y visión al cumplimiento de sus ideales y metas.

Retomando el quehacer de Silva Ochoa, vale decir que la muestra puntual de su cruzada emprendida a favor de la educación superior es algo irrebatible, pues basta tan sólo comparar la Universidad con que se contaba hasta antes de 1955, en que se fundara la FEC, con la de nuestros días.

Humberto, como estudiante, nunca claudicó a sus ideales y metas, logrando cada día avances notables en la vida universitaria, recurriendo para ello a la formación de nuevos cuadros estudiantiles que se sumaran a la tarea emprendida.

Posteriormente, como funcionario de la Máxima Casa de Estudios y después como rector, fortaleció y aplicó las políticas logradas en beneficio de la población escolar, maestros y trabajadores en general, para compactar esfuerzos y trabajo en aras del desarrollo y progreso de la UdeC en todos los órdenes.

Si bien es cierto que todo proyecto o tarea que se emprende requiere y reclama de adecuaciones y cambios, lo es más que la sistematización, evaluación y resultados, van marcando nuevas pautas en aras de mayores logros, y en el caso de la Universidad, Silva Ochoa nunca perdió el ánimo ni el rumbo, dejando la tarea a las administraciones rectorales subsiguientes, el compromiso de renovación acorde a los tiempos, a fin de adecuarlos a los nuevos retos.

En términos reales, debemos señalar que si bien Silva Ochoa refundó nuestra Universidad, más lo es que de no darse la atención a lo heredado por el ex rector, a las nuevas administraciones rectorales, la vida universitaria entrará en una etapa de estancamiento que en los hechos, es retroceso.

Lo anterior es algo que las autoridades universitarias del presente no deben perder de vista, pues la obra de Silva Ochoa, en el cumplimiento de la tarea universitaria, es algo que debe continuar, sin dejar de lado las reformas y acciones necesarias a fin de evitar altos en el camino.

En ese contexto, el mejor homenaje que se puede rendir a Jorge Humberto Silva radica centralmente en atender a la juventud, sin perder nunca y menos dejar de lado lo que en su momento se hizo; menos hacer caso omiso de retos que resulta más que necesario enfrentar con la honestidad, nobleza y fines, rechazando todo lo que vaya en contra del estudiantado y la comunidad universitaria en general.

Sobre la problemática y retos que los tiempos reclaman para no perder el rumbo, debe entenderse y comprenderse la necesidad de cambios y reformas, renglones que abordaremos en la colaboración de mañana.