Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz

 

Los permisionarios del transporte urbano, desde siempre, sólo han velado por sus intereses, olvidando siempre su compromiso con los usuarios, como también ignorando los salarios y prestaciones a que tienen derecho los trabajadores del volante a su servicio.

Para nadie resulta extraño que éstos siempre hablen de falta de recursos para prestar un buen servicio, como resulta también inexplicable que no proporcionen a los trabajadores el seguro social al que tienen legítimo derecho, como tampoco les den un día de descanso pagado y vacaciones.

Sobre lo anterior, tanto la Dirección del Transporte como la Delegación del Seguro Social, incumplen con su tarea encomendada; pues basta con interrogar al trabajador al momento de solicitar su gafete, si su patrón le cubre su seguro social o no, a fin de hacer un llamado al permisionario sobre el incumplimiento a los dictados de la ley.

Al mismo tiempo, la Dirección del Transporte debe hacer llegar a la Delegación del Imss el listado de patrones incumplidos, a fin de subsanar esa añeja situación, que en el fondo es parte del mal servicio que se presta, pues el trabajador enfrenta un clima laboral donde su trabajo y esfuerzo no son valorados, y menos cubiertos los derechos que tiene como trabajador.

En realidad, no nos explicamos por qué las autoridades, conociendo esta problemática, pasan por alto el cumplimiento de las leyes laborales; siendo que desde el momento en que se entregaron las concesiones de que disfrutan los permisionarios, les hicieron de su conocimiento sus derechos y obligaciones.

Cabe mencionar que hace unos cuantos meses, en el Congreso del Estado, se acordó apoyar a los choferes del servicio del transporte en su afiliación al Imss de parte de los patrones; sin embargo, dicho acuerdo ha quedado en el arcón de los olvidos.

De hecho, este asunto no requiere más que de la voluntad de las autoridades para hacer respetar la ley y hacer justicia a estos trabajadores, pues tanto la Dirección del Transporte como la Delegación del IMSS, saben y conocen de esta irregularidad y no hacen nada para ponerle término.

Asimismo, debería hacerse un llamamiento a los permisionarios, en el sentido de que, de no cumplir con su compromiso, les sería retirada la concesión que les fuera otorgada.

Vale recordar también que el servicio del transporte urbano, en el caso particular de los camioneros, desde siempre ha sido pésimo, contrariamente al de taxis, que salvo excepciones podemos decir que es aceptable, tomando en cuenta el estado de las unidades y desempeño de los taxistas.

En este renglón, nunca han recurrido los permisionarios de taxis a manifestar lo incosteable del servicio, tal como acontece con los camioneros, y menos a señalar que no están en capacidad de sujetar el modelo de las unidades a la normatividad establecida.

Aunque también, los propietarios de concesiones de taxis, en su gran mayoría, incumplen con las prestaciones sociales a que sus trabajadores tienen derecho.

Retomando el caso de los camioneros, este inicio de semana, el dirigente del Sistema Integral de Transporte, José Luis Carrasco Mesina, reconoció que existen fallas en el servicio, lo que ocasiona que no sea atractivo y que la gente prefiera usar su vehículo particular.

Se le olvidó decir que quien carece de vehículo particular recurre al servicio de taxi, debido a la tardanza del paso de los camiones, como también a que cuando son dos o tres personas las que esperan el camión, les es más cómodo utilizar taxi, ya que el desembolso les resulta similar.

Finalmente, tal parece que el dirigente camionero ignora supinamente que el mal servicio obedece más que nada a los concesionarios, quienes para nada atienden al usuario, trabajadores a su servicio y el cumplimiento de acuerdos tomados, que cada vez que se les aprueban aumentos de tarifa se comprometen cumplir.