Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

La capacitación del profesorado en todos los niveles de enseñanza es algo que los gobiernos de los países han emprendido con la finalidad de forjar generaciones preparadas para vencer los retos de los tiempos, como también para alcanzar el desarrollo y bienestar de la población.

Asimismo, tomando en cuenta que la labor docente es una variable asociada al rendimiento académico, la formación y capacitación de los docentes es algo que cada día se busca orientar, con la finalidad de contar con mejor calidad de la enseñanza.

Con motivo de la conquista española, la educación, en nuestro país y todos sus pueblos y comunidades, vino a observar un giro importante, pues vio surgir, durante la Colonia, lo que se puede llamar como educación privada, época en que brotan los llamados preceptores, que se ocupaban de la educación individual de niños y jóvenes.

Hay que decir que si bien la educación durante el México independiente fue un proceso de secularización, había conducido a que el estado asumiera casi toda la responsabilidad educativa, sin que con ello se pensara en relevar por completo a la Iglesia de las funciones docentes.

Posteriormente y con motivo de la Revolución Mexicana, que diera vida a la Constitución de 1917, la educación contó con un importante impulso por los gobiernos en turno, tanto en el medio urbano como en las comunidades rurales, por tanto tiempo olvidadas, en la prestación de este servicio.

Así vimos cómo en la etapa postrevolucionaria surgió un marcado énfasis en la escuela rural mexicana, como el fortalecimiento de la educación en las zonas urbanas; sin embargo, en esos momentos se carecía del número de profesionales de la educación que el país requería, pero sí con docentes improvisados con alto sentido de responsabilidad.

Para subsanar lo anterior, se procedió a capacitar al profesorado y dar vida en su momento al Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, paso que vino a ser todo un baluarte para la educación en nuestro país.

Posteriormente y ante el creciente número de egresados de la enseñanza primaria, se fueron incrementado las escuelas secundarias, sucediendo algo similar en la educación primaria, pues se carecía del profesorado capacitado para la educación de los adolescentes.

En la década de los 50’s y parte de los 60’s, en nuestra entidad, la educación secundaria la cubrían los maestros más destacados de la educación primaria. Por estos tiempos ya existían maestros egresados de la Escuela Normal Superior de la Ciudad de México, quienes cubrían plazas en las escuelas secundarias de la capital del país y en algunas entidades del país, cuyos maestros acudían a recibir dichos cursos a la capital de la República.

A partir de ello surgieron en varias entidades del país las Escuelas Normales Superiores, con el propósito de contar con docentes preparados para atender a los adolescentes que cursaban ese nivel de enseñanza, paso que vino a repercutir en mejorar la calidad de enseñanza en ese nivel.

Desde entonces, las escuelas preparatorias de las universidades, y en su momento los Cbtis, recurrieron también a otorgar la enseñanza de los jóvenes a profesionistas destacados, como también a profesores de las escuelas secundarias.

Ante lo anterior y en busca de contar con profesorado preparado y capacitado para la educación de los jóvenes, se empezaron a calendarizar cursos de capacitación de docentes, como también recurrir a exigir a los docentes el grado de maestría, medida que en el fondo no resolvía el caso por dos razones fundamentales: Carencia de formación didáctica y formación acorde a la asignatura encomendada.

De hecho, con la reciente determinación y acuerdo de sumar a la educación básica el nivel de educación media superior y fortalecer la calidad de la enseñanza en este nivel, se reclamará a la brevedad que la SEP ofrezca la formación de docentes para la atención de este nivel de enseñanza, con la finalidad de ofrecer una educación de calidad.

En ese mismo tenor, las universidades deben tomar las medidas pertinentes, pues no se debe dejar de lado que el sistema educativo nacional requiere y reclama de una vertebración no sólo en lo referente a asignaturas y programas, sino también en la formación de docentes acordes a cada nivel de enseñanza.

Atendiendo lo anterior, como resultado de la gestión permanente del rector José Eduardo Hernández Nava y prestigio alcanzado por la Universidad de Colima a nivel nacional, esta casa de estudios capacitará a 700 docentes en la materia de ética, para que profesores de todos los subsistemas de educación media superior en los estados de Colima, Nayarit, Michoacán, Jalisco, Guanajuato y Aguascalientes, fortalezcan sus competencias académicas en esta asignatura.

En síntesis, podemos afirmar que en nuestro país nos encontramos en el momento preciso de forjar a los docentes que laborarán en la educación media superior, a fin de la calidad de la enseñanza que se ofrezca en todos los niveles de educación básica.