Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

No cabe duda que la situación económica que prevalece en la entidad es un reto que enfrentará el próximo gobernador, pues la población en su conjunto vive un clima donde si algo falta, son los recursos económicos para vivir mejor.

La situación financiera de los comerciantes, empresarios, clase trabajadora, incluyendo los profesionistas y ya no digamos los grupos vulnerables, es algo que debe subsanarse a la brevedad.

Si bien la estrechez financiera es algo que se presenta a lo largo y ancho del país, en el caso concreto de Colima, una entidad que por sus recursos naturales, ubicación estratégica y recursos humanos calificados, tanto en la formación académica y mano de obra calificada, no se ha logrado la calidad de vida reclamada.

Nos damos cuenta que el desempleo lleva a buena parte de la población a dedicarse al comercio informal, los egresados de las universidades se emplean en actividades diversas, menos a las inherentes al desempeño de las profesiones para las que fueron preparados, por citar dos casos solamente.

Asimismo, los comercios establecidos por la calle Madero, a últimas fechas y en respuesta a sus bajas ventas, han recurrido a colocar artículos de oferta en las afueras de sus tiendas, que además de obstruir el paso, dan la imagen de un tianguis, caso que viene a dar una idea clara de la problemática que enfrentan los comerciantes de la calle principal de la ciudad capital.

Los locatarios de los mercados también sufren las de Caín, debido a sus bajas ventas, como los propietarios de pequeños comercios, dejando de lado el caso de quienes buscan una fuente ocupacional sin encontrarla y los bajos salarios que perciben quienes al menos logran emplearse para sobrevivir.

En iguales o peores circunstancias vive la clase campesina y pescadores, entre otros segmentos de la población, pues el incremento de precios a los productos de la canasta básica, y no básica, están a la orden del día, como también los impuestos que la ciudadanía tiene que cubrir, quiera o no, algunos de ellos como el de agua domiciliaria, que es uno de los más caros del país.

En el caso de la industria de la construcción, éstos no sólo reman contra la falta de obras, sino que la que llevan a cabo se les paguen con la oportunidad requerida, a fin de no perder su crédito y menos dejar de pagar a quienes les surten de materiales y trabajadores que contratan.

Todo lo anterior sin tomar en cuenta la escasa obra pública que se lleva a cabo tanto por parte de Gobierno del Estado como de los municipios, pues no se puede pasar por alto que las inversiones llevadas a cabo hasta la fecha son pírricas.

En ese mismo tenor, se tiene conocimiento de las demoras que sistemáticamente dan a conocer acreedores de la industria de la construcción y del sector turístico, respecto al calvario que tienen que pasar para que se les cubran adeudos.

En ese sentido, el Instituto del Suelo, Urbanización y Vivienda del Estado de Colima (Insuvi), a cargo de José Carvajal Larios, incumple sistemáticamente los pagos a pequeñas empresas constructoras, respecto a las obras que les asigna, situación que se dice no viven las empresas a que se les otorgan los grandes contratos.

El citado Instituto que viniera a suplir al Ivecol, que desapareció debido a su ineficiencia y poca claridad en sus manejos, parece ser que se están repitiendo en perjuicio de los demandantes de vivienda y empresas de la construcción marginadas de los contratos de mayor beneficio.

Todo lo anterior sin tomar en cuenta las fallas en obras públicas originadas por la mala calidad de las mismas y elevados costos, como es el caso del Tercer Anillo Periférico, que luego es necesario subsanar, sin que las empresas autoras de las mismas muevan un dedo.

Tomando en consideración todo lo anterior, que no es menor cosa para concretar un mayor y mejor desarrollo de la entidad y consecuente calidad de vida y bienestar de la población, resulta más que necesario contar durante el sexenio 2015-2021 con un mandatario que restaure las finanzas públicas del gobierno estatal e incentive las de los municipios.

Para esto será necesario que los partidos políticos en contienda abanderen candidaturas de políticos experimentados, conocedores a fondo de la entidad y su problemática, esto con la finalidad de que enfilen su administración hacia la búsqueda de inversiones que repercutan en la economía estatal y fuentes ocupacionales.

Igualmente se requerirá de un mandatario con alta capacidad de gestión y relaciones cercanas con el Gobierno Federal, pues si bien en Manzanillo se han llevado a cabo inversiones millonarias en aras del desarrollo, éstas están encaminadas al fortalecimiento del país, siendo poco lo que viene a beneficiar a Colima y su gente.

Esperemos que los partidos acierten en su candidato, no sólo para ganar en las urnas, sino que gane Colima y su pueblo.