Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

Si bien se ha considerado que la educación es sustantiva para el desarrollo de los pueblos, los valores que ésta forje en los educandos son también prioritarios para que la sociedad cuente con el clima y oportunidad que le permita armonía y bienestar.

Al respecto, con frecuencia se escucha y se da a conocer en el caso concreto de nuestro país, la interrogante de si se cuenta con una educación que responde a los retos de los tiempos, asunto que analizado a fondo nos deja claro que se carece de los valores recomendables para llevar una vida de bienestar en todos los órdenes.

En ese contexto, se señala que la inseguridad y corrupción en buena parte de las instituciones de los tres niveles de gobierno son el resultado de una formación educativa carente de valores, conducta que incide en una negativa calidad de vida en todos los órdenes.

El sistema educativo de nuestro país declara que se ocupa una formación con valores en las nuevas generaciones, siendo éste el eje del discurso que frecuentemente escuchamos en la política y en la política educativa; sin embargo, hay una ausencia de valores y por esa razón México no está muy bien que digamos.

La realidad es que como sociedad tenemos muchos problemas y éstos son de la más diversa naturaleza, pues la sociedad en que actualmente vivimos se centra en una encarnizada lucha por el poder político y en otros poderes también.

Nadie ignora que en nuestro país se vive un marcado desencuentro entre los distintos partidos políticos, modos de pensar, tradiciones y similares, situación que reclama se hable abiertamente del tema de la educación y los valores, reconociendo su importancia y presencia en el sistema educativo mexicano, en el cual la escuela pública representa más del 90 por ciento.

En síntesis, es importante reconocer que el sistema educativo mexicano tiene o propone unos valores, los cuales se convierten en el punto de referencia para la definición de macro y micro políticas educacionales, dicho al menos en el nivel declarativo, o de las intenciones de los valores que se aspira inculcar y promover en los educandos.

Los valores son deseables de conducta o estados finales de existencia, pues éstos entran dentro del vasto y diverso universo del comportamiento, convirtiéndose en puntos de referencia para el comportamiento humano.

Los valores, como modos preferentes de conducta o estados de existencia, se organizan en sistemas para cumplir con la función de ser un plan general en la resolución de conflictos y en la toma de decisiones.

La educación bien orientada contribuirá a una mejor convivencia humana, tanto por lo que aporte para fortalecer en el educando, junto con el aprecio por la dignidad de la persona y la integridad de la familia, como por el cuidado que ponga en sustentar los ideales y valores de fraternidad e igualdad de derechos de todos los seres humanos, al evitar los privilegios de raza, religión, grupos, género o individuos.

Las reformas constitucionales del artículo tercero promulgadas en 1993 se encaminaron básicamente a la ampliación de la educación obligatoria, incluyendo un año de preescolar, de tal manera que la educación básica es aquella que el Estado está obligado a ofrecer a todos los mexicanos.

El mismo documento de la primaria, al presentar los planes y programas, dice que: En educación cívica, los contenidos se refieren a los derechos y garantías de los mexicanos, en particular los de los niños a las responsabilidades cívicas y los principios de la convivencia social y a las bases de nuestra organización política.

La introducción al programa de educación cívica es más explícito, al citar ampliamente el documento lo siguiente: La educación cívica es un proceso a través del cual se promueve el conocimiento y la comprensión del conjunto de normas que regulan la vida social y la formación de valores y actitudes que permitan al individuo integrarse a la sociedad y participar en su mejoramiento.

El sistema educativo mexicano en general y el de cada entidad federativa, están siendo protagonistas de un amplio y complejo proceso de descentralización, el cual puede significar una oportunidad para superar los vastos problemas del rezago educativo y frenar las desigualdades crecientes.

Una sociedad que políticamente busca un tránsito civilizado hacia la democracia, necesariamente tiene que apoyarse en los procesos educacionales que la escuela es capaz de desarrollar. Sin la educación no hay desarrollo humano posible y esto si bien le toca de manera prioritaria a la familia y a la escuela, la responsabilidad es más amplia al involucrar a la sociedad en su conjunto.

Sin pretender ser exhaustiva, la educación escolar, desde la inicial hasta la superior, enfrenta dilemas que tendrá que resolver, con los valores sustentados en el humanismo que propicien una vida digna, de lo contrario la inseguridad y corrupción seguirán siendo la muralla que evite el progreso de la nación y bienestar de su pueblo.