Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

Sin duda alguna, la Escuela Normal de Colima es la institución que desde su génesis, en el siglo XIX, se convirtió en el eje que vino a contribuir de forma destacada en el desarrollo de la entidad, como también a forjar los ciudadanos que Colima reclamaba en el devenir de los tiempos.

La Escuela Normal, que iniciara en 1840 sus actividades encomendadas, llega al siglo XXI con el compromiso de continuar siendo baluarte de la educación en Colima, pues hoy en día el país reclama y requiere de generaciones capacitadas para superar los retos de los tiempos y sentar las bases de un desarrollo que el país requiere para su cabal desarrollo.

La Escuela Normal de Maestros, hoy denominada Isenco, entró a su tercer siglo de vida y 174 años de presencia en el medio colimense, conservando su crédito y objetivo de responder a su misión encomendada.

En los hechos, la Normal logró su total desarrollo en el siglo XX, después de haber surgido a la vida con dos escuelas, una para varones y otra para mujeres, las cuales fueron creadas mediante el Decreto del 4 de junio de 1840, el cual cumple el día de hoy 174 años con cinco días.

En ese contexto, el Isenco se proyecta a enfrentar los retos del siglo XXI, a fin de consolidar los alcances logrados en el siglo XX, y continuar su positiva cruzada en el campo educativo nacional. Cabe mencionar que cuando se fundó la Normal de Colima se vivía una inestabilidad del país, generándose ciertos problemas que incidieron en ciertas irregularidades en las escuelas de este tipo en el país, siendo el 22 de marzo de 1863 cuando el Congreso del Estado aprobó la Ley de Instrucción Pública en la que, entre otras cosas, decretaba el plan de estudios para las normales.

Abundando sobre su creación en la entidad, vale señalar que esta era solo una escuela y los alumnos estaban separados en varones y mujeres; al frente de ésta se desempeñó la ilustre maestra colimense Rafaela Suárez, y cuando dejó la dirección, dicho cargo fue ocupado por otro pilar de la educación, como lo fuera la profesora Juana Urzúa; es decir, la dirección de dicho centro educativo fue ocupado en su momento de surgir por dos maestras colimenses.

Asimismo, cuando se fundó la Universidad Popular de Colima, en 1940, la Normal de Maestros cumplía el primer centenario de su fundación, pasando a formar parte de la Máxima Casa de Estudios, la cual, junto con la Escuela Normal de Educadoras, fueron los centros escolares de más alta importancia de la naciente Universidad.

De hecho, en el devenir de los tiempos, son un gran número de egresados de nuestra Normal de Maestros, así como de la importante labor que desempeñaron durante el periodo revolucionario y pos revolucionario, que se convirtieron en importante motor para el desarrollo político, económico, social y cultural de nuestra entidad, y de otras a las que emigraron, como fuera el caso de Baja California y la región Lagunera.

Todo lo anterior viene a colación en relación a la entrega de reconocimientos a docentes formadores de generaciones en el Instituto Superior de Educación Normal (Isenco) “Profr. Gregorio Torres Quintero”, el fin de semana anterior, en que el secretario de Educación, José Guillermo Rangel Lozano, destacara que el normalismo es un baluarte de la educación pública y el mejor homenaje que se puede rendir a maestros y maestras es tenerlos siempre en la memoria.

Sobre los estacados docentes colimenses, hay un gran listado que sería largo enumerar, encontrándose entre ellos, al profesor Gregorio Torres Quintero, Victoriano Guzmán, Miguel Gómez Sandoval, José María Castellanos Meza, Francisco Méndez Martínez y José Reyes Pimentel.

Rangel Lozano mencionó que gracias al esfuerzo del magisterio de la institución, ésta se ha ganado un prestigio y crecido en los últimos cinco años, con el respaldo del gobernador Mario Anguiano, quien invierte impulsando el normalismo colimense, fortaleciendo al Isenco.

De hecho, al magisterio actual y nuevas generaciones egresadas del Isenco, les corresponde sumarse a la cruzada educativa encaminada a elevar la calidad de la enseñanza, quehacer que sin duda alguna será cabalmente cumplido, tomando en cuenta el crédito y trabajo del magisterio colimense, quien siempre ha respondido en la mejor de las formas a sus responsabilidades contraídas.