Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

La FEC y sus logros en el avance de la UdeC

En la colaboración anterior abordamos el desencuentro que desde hace tiempo prevalece entre la rectoría de la Universidad de Colima y el hoy destituido dirigente del Sutuc, Leonardo Gutiérrez Chávez, como resultado del manejo del dinero del Fosap y el empantanamiento que prevalece en la aclaración del caso.

Mencionamos que el asunto no es nada nuevo, porque durante el tramo final del rectorado de Miguel Angel Aguayo, el ex rector Humberto Silva Ochoa (+) pidió cuentas del Fosap que él creara en su último año de gestión para el personal jubilado, reduciéndose todo como hasta la fecha, a decir que todo está bien y en orden.

En ese contexto, resulta importante destacar que la Federación de Estudiantes Colimenses (FEC), desde su creación, el cuatro de enero de 1955, se orientó a través de sus dirigentes en turno a evolucionar la vida universitaria, que respondiera al ritmo de los tiempos; una determinación acertada.

En 1955, la entonces denominada Universidad Popular de Colima, a 15 años de su fundación, no cubría ninguna de las carreras profesionales que el medio colimense y sus jóvenes reclamaban, razón por la que la FEC se abocó a superar ese trance.

El activismo de la FEC para evolucionar el estatus en que se encontraba la Universidad pronto fructificó, pues a tres años de su fundación se logró que nuestra Máxima Casa de Estudios contara con su primera carrera profesional, como fue el caso de la Escuela de Derecho, creada el primero de septiembre de 1958.

Fue en el año de 1973 cuando la FEC, ante la falta de atención a sus demandas y poca claridad en el manejo del presupuesto que se le otorgaba, recurrió a una huelga estudiantil, que al ser ganada, desembocó en un nuevo rumbo que llevó a la Universidad a sus avances y logros actuales.

Otro logró de suma importancia fue alcanzar la autonomía, encaminada a crear las condiciones que permitieran a la UdeC su desarrollo en planos de libertad, al margen de todo tipo de ataduras burocráticas y dependencias gubernamentales, lo que se logró mediante el Decreto No. 50, del 25 de agosto de 1962, expedir la Ley Orgánica de la Universidad de Colima que le otorgaba su autonomía.

En lo relativo a la democratización de la vida universitaria, la Federación de Estudiantes Colimenses se dio la tarea de pugnar por la paridad en el Consejo Universitario, con el objetivo central de llevar al seno del más alto órgano de gobierno universitario un ambiente democrático, donde tuvieran cabida la libre expresión de las ideas, propuestas e iniciativas, en igualdad de derechos.

Lo anterior se concretó cuando el gobernador del estado, Pablo Silva García, promovió ante el Congreso del Estado el estudio correspondiente y éste expidió el Decreto No. 146, de fecha 29 de diciembre de 1972, de acuerdo con el cual se reformó el Artículo 8º de la Ley Orgánica de la UdeC, que estableció la paridad en el Consejo Universitario.

Como se dijo anteriormente, fue un año después cuando la FEC llevara a cabo la huelga estudiantil en la Universidad, la cual generó un cambio en la rectoría y grupo de colaboradores, abriéndose el camino para la evolución de nuestra Máxima Casa de Estudios.

De hecho, con el arribo de ex dirigentes de la FEC a la Rectoría y colaboradores, se generó el momento en que al conjugarse los proyectos para el estudiantado y avance de nuestra Alma Mater, se creó una situación de armonía y trabajo de un grupo Rectoría-FEC, que rindió importantes frutos.

Sin embargo, en el devenir del tiempo, la FEC y sus dirigentes en turno, olvidaron el papel que jugaron sus antecesores en la evolución y crédito alcanzado por nuestra universidad, pues hoy en día, el dirigente es impuesto desde las cúpulas estudiantiles y rectoral, permanece sujeto a las líneas trazadas, en espera solamente de la responsabilidad que se le otorgará en la estructura burocrática rectoral, al cubrir su mandato.

En nuestros días, la Federación de Estudiantes Colimenses se ha olvidado de sus representados, sujetándose a todo lo que las administraciones rectorales le marcan, sin demandar mejoras en instalaciones, mobiliario, materiales de laboratorio y talleres, entre otros casos.

Al respecto, vale mencionar que cuando el rector acudió al campus de Coquimatlán recientemente, los alumnos le solicitaron hacer un recorrido para que observara las deficiencias existentes, argumentó que regresaría, porque tenía otro compromiso que atender. En los días siguientes, el dirigente de la FEC solicitó a Rectoría las demandas de los estudiantes disidentes de Coquimatlán, para luego anunciar el rector que serían atendidas.

Caso similar se dio en el Bachillerato No. 20 de Tecomán, donde los alumnos, no la FEC, hicieron notar la carencia de mobiliario, para luego las autoridades universitarias enviar el mobiliario faltante.

Sin embargo, la FEC de nada se entera, razón por la que no es imposible que la disidencia, esto ante el lamentable olvido de sus dirigentes, pues han dejado de ser el organismo que vela por sus representados, como también hace oídos sordos a las demandas de la clase trabajadora de la UdeC y de la población, como lo hacían los líderes de la organización en las décadas de los 50’s a los 70’s.

Finalmente, diremos que en el caso del Fosap, la FEC, antes de respaldar lo que se le delinea, debería luchar por un desenlace transparente, porque si las cosas no se sujetan a la legalidad establecida, los estudiantes resultan perjudicados.