Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

En la colaboración anterior señalamos que el conflicto surgido desde hace varios meses entre la actual administración rectoral y el depuesto dirigente del Sutuc, se ha caracterizado por la cerrazón y falta de información concreta, olvidándose que la autonomía de nuestra Máxima Casa de Estudios se sustenta en sus decisiones internas, sin dejar de lado a la sociedad, pues la Universidad es del pueblo colimense.

Vale puntualizar que tanto el manejo de recursos económicos como los derechos laborales, son dos renglones que deben ajustarse a la transparencia y normatividad vigente, por lo tanto responder a lo anterior es un compromiso que no riñe con la autonomía, ya que toda institución pública o privada debe transparentar sus acciones.

Algo que ha sembrado dudas e interpretaciones sobre el tema fue el hecho de que al ser depuesto Leonardo Gutiérrez de la dirigencia del Sutuc, el nuevo encargado y la administración rectoral dieron a conocer en unos cuantos días que ya se había superado el caso del Fosap y las 35 violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo, ejes de los desacuerdos.

Además, eso ya se había acordado hace poco más de un año, según lo dado a conocer en su momento por el rector y Leonardo Gutiérrez; sin embargo, el incumplimiento de dicho acuerdo fue lo que vino a recrudecer el asunto. Por no fuera suficiente, se dio a conocer que se están buscando mecanismos para fortalecer el Fosap, para que los nuevos trabajadores que se incorporen a la Universidad sigan gozando esta “gratificación”.

Lo anterior resulta loable, pero más lo sería poner término a las altas pensiones y jubilaciones de la élite y funcionarios de primer nivel, porque ello incide en los salarios del profesorado, personal administrativo y de servicios, cuyos sueldos son abismales en comparación a los que perciben los funcionarios.

Asimismo, los altos sueldos impiden se atienda al alumnado, a fin de que alcancen una mejor formación, porque además de pagar inscripción y mensualidades, se les cobra para la compra de materiales para laboratorio y talleres, que no surten, razón por la que muchos padres de familia no cuentan para cubrir los onerosos aranceles, pues la mayoría tienen dos o tres hijos estudiando en la UdeC.

Retomando al asunto de los desencuentros entre el rector con el dirigente depuesto y seguidores, en la semana anterior, ante el llamamiento del gobernador Mario Anguiano para superar el trance, el rector de la UdeC, Eduardo Hernández Nava, agendó un diálogo con Leonardo Gutiérrez y los siete huelguistas que le acompañan, el sábado anterior a las 21:00 horas.

El día citado, alrededor de las 20:30 horas se hizo presente en el sitio en que sería la reunión el secretario general de la UdeC, Cristian Torres Zermeño, junto con otros funcionarios de la Universidad. Se acercaron a éste dos representantes de los huelguistas, Ricardo Navarro Polanco y Agustín Díaz Torrejón, a quienes el secretario general Universitario les indicó que la oferta de diálogo del rector era exclusivamente con los siete huelguistas encabezados por Leonardo Gutiérrez Chávez.

Sin embargo, se le hizo saber a Torres Zermeno que éstos firmaron una carta donde otorgaban el poder para dialogar a cuatro universitarios, Leonardo Gutiérrez, Marisa Mesina Polanco, Agustín Díaz Torrejón y Sergio Elenes Zepeda, la cual sería entregada al rector, pero éste no llegó.

A las 21: 00 horas, un grupo de 10 profesores universitarios, representantes del Comité de Apoyo a los Universitarios en Huelga, arribaron al sitio de la reunión, esperando ingresar; pero Cristian Torres les señaló que sólo permitirá el acceso a cuatro de ellos, sin dar razón alguna.

Lo anterior fue rechazado por todos los miembros del Comité, quienes exigieron la presencia del rector, bajo las condiciones que él mismo estableció; sin embargo, el secretario general de la Universidad confirmó la ausencia de éste, por considerar que no había condiciones para dialogar.

Como era de esperarse y sucede en los casos de incumplimiento, los ánimos se caldearon, máxime que Torres Zermeño, en el momento en que el Comité le solicitó un oficio o documento que le otorgara el rector para estar presente y participar sobre el asunto, no contaba con tal.

Escribir sobre el zafarrancho que se armó pensamos que resulta ocioso, porque en las redes sociales y videos sobre el asunto está más que divulgado, son casos que dan pena por tratarse de quienes se entiende cuentan con la preparación, palabra, solvencia, honorabilidad y humanismo.

Pero sí vale preguntarnos: ¿Por qué se busca resolver este asunto en lo “oscurito”, siendo que a la UdeC, como institución pública de los colimenses y el propio Sutuc, deben dar a conocer en forma concreta y clara el caso y solución, a fin de reguardar la armonía interna de nuestra Máxima Casa de Estudios?

Creemos que nada mejor que a la comunidad universitaria y sociedad en su conjunto se le informe con claridad sobre el caso, así como el señalamiento de haber culpables, porque nada mejor que dar a conocer el fondo del asunto, ello con la finalidad de evitar males mayores y pérdida de confianza.