Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

El trabajo infantil ha sido un tema que de forma permanente se toca, no sólo en el caso de nuestra entidad, sino en todo el país, dándose opiniones diversas respecto al caso. Esto es algo que debe valorarse en su real dimensión, pues el trabajo es algo que requiere y reclama ser motivo de práctica y enseñanza a las nuevas generaciones en forma bien regulada, ya que si analizamos el asunto, vemos cómo, al llegar a la adultez, es muy bajo el valor que se le da al trabajo, pues nos damos cuenta que éste es algo que se busca cumplir en la forma menor posible.

Lo anterior lo vemos en todos los centros de laborales, porque buen número de trabajadores, tanto del sector obrero como burocrático y de toda índole, carece de la formación requerida para dar buenos resultados tanto en la atención a la ciudadanía como en los índices de calidad y productividad.

Estamos ciertos que el trabajo, la responsabilidad y la productividad son renglones sustantivos que deben reforzarse en la formación educativa de los escolares, sin dejar de lado que lo que se debe cuidar es la explotación laboral de la niñez, tanto por padres de familia y personas que busquen beneficios a costa de éstos.

Si bien las becas escolares son un apoyo para los escolares en situación de vulnerabilidad económica, y todos los apoyos que se les otorgan de parte de las autoridades gubernamentales, se requiere que ello vaya aparejado de una tarea que se encomiende al alumno, pues con ello iniciará el camino que le lleve a entender que el trabajo es el que le llevará a mejorar su situación de vida.

También la educación debe llevar el mensaje al alumnado en general que el trabajo es la base para obtener recursos, como también que de la eficiencia en el trabajo y productividad, depende obtener mejores salarios y consecuentemente, mejor calidad de vida.

Si bien se han determinado derechos de los niños, éstos, en la mayoría de los casos, se desvirtúan al atenderlos con fines políticos, perdiéndose la oportunidad de una mejor formación, al buscarse votos de los padres de familia, situación que deja de lado elevar la calidad de vida de la familia.

Analizando los programas en apoyo de escolares, adultos mayores, madres solteras y abandonadas, entre otros, nos queda claro que todos ellos se fincan en el campo político, encaminado a la obtención de sufragios, pero para nada en buscar resolver los índices de pobreza y miseria de la población en forma definitiva.

Debemos entender que la mata de los gobiernos a favor de la población debe sustentarse en poner coto a la pobreza y miseria, porque con ello las familias no requerirían de los apoyos que cada día se multiplican, convirtiendo a las familias en rehenes de quienes les ayudan. Ante ese panorama, vemos cómo cada día hay nuevos organismos gubernamentales encaminados a otorgar apoyos, sin que el nivel de vida de la gente mejore, pero a cambio los dirigentes de esos grupos y la burocracia a su servicio viven plácidamente y la población desvalida sigue en su mismo estado de abandono, con el agravante de que cada día se multiplican los índices de pobreza.

Lo anterior viene a colación en respuesta a las declaraciones del diputado local Héctor Insúa García, en el sentido de que a pesar de los esfuerzos que se hacen por parte del Gobierno del Estado, Colima ocupa la cuarta posición como la entidad donde mayor número de menores de edad son utilizados en labores principalmente del campo.

Mencionó el legislador que de acuerdo a los datos del Inegi, “en la entidad existen 117 mil 605 niños que van de los cero a los 14 años, es decir, un 27% de la población, y de ellos el 15.8% trabajan, la mayoría de esos infantes desarrollan actividades en el comercio informal, labores de campo y lo más triste del asunto es que lo hacen con la venia, el apoyo y acompañando en muchos de los casos a sus propios padres”. Según Insúa, los municipios de Tecomán, Ixtlahuacán y Manzanillo son donde se ubica la mayor problemática.

Sobre lo anterior, en los municipios donde la actividad agrícola es su eje central, no sorprende que los hijos de campesinos colaboren con sus pares en las tareas del campo, pues también en el caso de los carpinteros, zapateros y comerciantes, vemos que los niños colaboran con sus padres, asunto que antes de tomarlo como agresión, es parte de la preparación de las nuevas generaciones. Caso contrario es el de los agroproductores que contratan niños y adolescentes en aras de explotarles, en este caso le corresponde a los gobiernos evitar que se den ese tipo de acciones nada recomendables.