Referencias Políticas


Rompecabezas de aspirantes a gobernador

Salvador Olvera Cruz.-

Sin duda, nunca se había presentado en nuestra entidad un rompecabezas como el que hoy se hace presente, al observarse candidatos provenientes de un mismo partido que abandonan sus siglas y juegan en otras; en tanto, algunos funcionarios se presume son de un mismo instituto político y juegan de comparsas con el candidato del partido en el poder, con el sólo fin de apoyar previos acuerdos que se generaron a cambio de algo.

En igual sentido se da el caso de las coaliciones, las cuales dejan en claro el deterioro de la ideología partidista, echando por los suelos principios y plataformas políticas de los partidos de escasa preferencia que, llegado el momento, se venden al mejor postor en busca de sobrevivencia.

Al respecto, vemos cómo el PRI, contrariamente al resto de partidos, cuenta con organismos especializados de fomento de su ideología, a través de los cuales busca que los nuevos militantes del tricolor y simpatizantes conozcan y se sumen a sus documentos básicos, asimismo a los partidos que se suman a sus coaliciones.

El tricolor, tras haber perdido su estatus de partido dominante a partir del 2000, sabe y conoce que buena parte del futuro depende de cómo lo evalúen los votantes en relación con el PRD y el PAN, sobre todo en las diversas regiones del país; sin embargo, está trabajando a fin de superar ese trance con acciones bien definidas.

El PRI, después del 2000, sabe que el voto ciudadano se orienta también en la medida que los gobernantes llevan a cabo un buen trabajo en las gubernaturas, alcaldías y representaciones populares, razón por la que también copta a los actores políticos de otras siglas partidistas carentes de ideología a fin de reclutarlos para que le apoyen por diversas formas.

De un tiempo a la fecha se puso de moda la alternancia política, pero el transfuguismo es parte de la forma de hacer política, pues cambiarse de partido ofrece la posibilidad de ganar el poder.

La deslealtad o la disidencia partidistas comenzaron a ser rentables al presentarse con otras siglas a las elecciones y romper, por ende, con el viejo régimen que los formó, situación que fue para muchos políticos de atractivo, tanto por el triunfo electoral como por la necesidad de canalizar su oposición.

Escenarios y rasgos complejos para el sistema de partidos que contextualizan la alternancia en el poder en los últimos 20 años, permiten explicar los nuevos problemas que enfrenta la democracia actual, como son la fragmentación partidista, ideológica y política por el transfuguismo electoral retribuido.

En ese caso, pensando más allá, todo indica que el tricolor en el fondo va en busca del bipartidismo, donde se percibe que en el corto plazo se recurrirá a una lucha por el poder concertado entre el PRI y el PAN, primer paso que se podría dar al quedar fuera partidos que no alcancen el porcentaje de votantes para sostener su registro.

En ese contexto, vemos cómo por falta de ideología en nuestros días en la lucha por la gubernatura del estado, el PRI ha dado su primer paso, pues al determinar la candidatura de Ignacio Peralta logró la no participación del alcalde de Manzanillo, Virgilio Mendoza, sin que la militancia del blanquiazul hiciera ni pío, debido más que nada a la atadura de que es objeto a nivel nacional y local.

Para luego, sin problema alguno, decretarse a nivel central la candidatura del hasta ese momento coordinador de la bancada de senadores de dicho instituto político, Jorge Luis Preciado Rodríguez.

Sin embargo, vale señalar que ante los problemas internos del PAN, el ex alcalde capitalino y ex diputado federal panista, Leoncio Morán, optó por renunciar al blanquiazul, al no ver la posibilidad de ser tomado en cuenta como candidato a la gubernatura y aceptar la invitación que le hiciera llegar el Movimiento Ciudadano que regentea el veracruzano Dante Delgado Ranauro.

Sin embargo, después del destape de Jorge Luis como candidato de unidad del PAN, el mismo día de su registro, se dio el de Pedro Peralta, quien según fuentes cercanas al blanquiazul, tomó dicha determinación por dos razones fundamentales:

La primera, por un desencuentro que tuviera en fecha reciente con el senador Preciado, y la segunda, en respuesta a que ha encontrado la oportunidad de apoyar a su primo Ignacio Peralta y poder renunciar al PAN para sumarse sin problema alguno a su otro partido de preferencia, el PRI.

Como resultado de lo anterior, sin duda que el tricolor caminará sin problemas mayores para preservar la gubernatura de la entidad; en la contienda interna del blanquiazul en resultará triunfador Jorge Luis Preciado, pues existe la versión de la presencia del presidente del CEN del PAN, Gustavo Madero, a fin de fortalecer la candidatura de Preciado Rodríguez.

Lo anterior generará, quiérase o no, una nueva división en la militancia panista, que sumada a la generada por Leoncio Morán y recientemente por Esmeralda Cárdenas, debilitará en buena medida al albiazul en cuanto al número de sufragios que alcance en las urnas, salvo un milagro de último momento.

En los hechos, no cabe la menor duda de que en la medida en que “Nacho” Peralta logre el acercamiento con las clases populares y, por su parte, Preciado Rodríguez logre convencer al electorado de sus buenos deseos de gobernar a favor de los que menos tienen, contará con la oportunidad de ser un candidato competitivo.