Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz

Ideología política y justicia

México, en buena parte de su historia, ha carecido de gobernantes capaces de atender el destino de la patria y su pueblo en lo más sentido de sus demandas, pues casi siempre se ha contado con gobiernos que antes de velar por desarrollo del país y su gente, se han centrado en su enriquecimiento personal y allegados.

Se ha registrado cómo la clase gobernante se ha dedicado antes que nada a sostenerse en el poder, sin que se haya dado el paso fundamental, consistente en atender al pueblo, quien siempre ha vivido a la espera de la justicia y bienestar largamente prometidos.

Al respecto, no podemos dejar de lado que después de tres siglos que vivimos el yugo español, se dio el movimiento de independencia, cruzada que avizoraba un cambio en la vida del país; sin embargo, al consumarse nuestro movimiento libertario, se gestó la lucha por el poder nacional, entre los grupos liberales y conservadores.

En esta etapa de nuestro historia, quedó en claro cómo a los grupos en contienda sólo les interesaba el poder, llegándose al extremo de que el grupo conservador prefiriera entregar el destino de la patria a un monarca extranjero, decisión sumamente antagónica a la libertad recientemente alcanzada.

Como un colmo de lo anterior, se llegó al extremo de que en el marco de la lucha de grupos por el poder, se generó la pérdida de la mitad de nuestro territorio nacional.

En esta etapa de nuestra historia sólo quedó como logro muy importante el desempeño del presidente Benito Juárez, quien diera vida a la Constitución de 1857, que marcara la separación de la iglesia y el Estado, situándose muy bien el campo de acción de ambas instancias.

Posteriormente y con la muerte de Benito Juárez, prosiguió la lucha por el poder, llegándose a la etapa del porfiriato, que vino a desembocar en un largo gobierno, donde la economía nacional se centró en unas cuantas manos, en tanto la población, particularmente los campesinos y obreros, padecieron una etapa de vida similar a la de la época colonial.

Ante esa situación se va a generar la revolución, en 1910; movimiento que al concluir, en 1917, dio vida a la Constitución que actualmente nos rige, en que se plasmaron los ideales enarbolados en dicha lucha, concretamente en la justicia social.

Sin embargo, desde ese momento y hasta la fecha, el pueblo de México ha seguido inmerso en las injusticias en todos los órdenes, siempre dependiente de gobiernos que sin borrar un ápice de lo largamente prometido se cumpliera.

En ese sentido, el pueblo de México ha vivido una larga espera, contándose con alto número de generaciones que al tener uso de razón escucharon discursos alentadores, donde las promesas fueron algo que nunca faltó, para finalmente abandonar este mundo terrenal, sin recibir nada de lo prometido.

Hoy en día vemos que todo sigue igual, pues la totalidad de las cúpulas partidistas no dejan de lanzar promesas y supuestos grados de bienestar, todo esto como pantalla, pues la clase política para nada busca la justicia del pueblo. En la medida que los grupos políticos alcanzan mayor o menor presencia, a lo único que recurren es a repartirse el poder, en tanto el grueso de la población sigue igual, o peor.

Se expresa lo anterior porque en estos momentos, en el caso particular de Colima, se puede observar que todos los partidos, antes de cumplir con su deber, lo único que les interesa es el rico pastel económico, dejando en el olvido toda ideología encaminada a mejorar el futuro del país y su pueblo, considerando que éste ya se acostumbró al molde de vida implantado en el marco de la injusticia y pobreza.

Cabe decir que lo que Colima y todo el territorio nacional necesita es un cambio total en la forma de hacer política, porque si antes de pensar en medrar a costa del pueblo, esa vocación la enfilaran a servir a la patria y su gente, el futuro de nuestro país entraría a una etapa donde el desarrollo y bienestar se concretarían, tal como largamente se ha prometido. Colima requiere y reclama un cambio de rumbo, por lo que se requiere un gobernador con alta visión y mayor humanismo.

Estamos ciertos que en la clase política se cuenta con ciudadanos capaces para dar ese salto, senda a la que sin duda la población se sumaría en su apoyo, pero antes que nada ese gobernante deberá despojarse de quienes siendo sumamente conocidos por su mal proceder, los aleje del poder; de lo contrario, perderá la poca confianza y esperanza de un pueblo cansado de esperar.

Finalmente, el próximo 7 de junio, la población tendrá la oportunidad de saber ejercer su voto en favor de los que considere sus mejores cartas para la gubernatura, alcaldías, diputados federales y locales, pues los tiempos así lo requieren y la población lo demanda.