Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz

 

Colima, en manos de partidos políticos

 

Como acontece en todos los pueblos, el presente y futuro de las naciones depende de quienes ostentan el poder, pues desde siempre los problemas que se enfrentan dependen de la inteligencia, honradez, visión y capacidad de los gobernantes.

Si bien en el pasado se vieron los casos de mandatarios que buscaban su expansión territorial, a fin de contar con mayor poder y esclavos para explotar recursos naturales que generan riqueza, en el devenir de los tiempos ese proceder ha evolucionado, mas no en el deber de ofrecer a sus gobernados mejores condiciones de vida.

Se expresa lo anterior porque hoy en día los países con mayor desarrollo se dedican a la conquista desde el punto de vista económico, dejando de lado las territoriales, pues les resulta más productivo y menos costoso someter a los pueblos por medio de la economía, que les lleve a mayor poder y dominio.

En ese mismo sentido vemos cómo en países como México, los gobernantes se han encaminado a someterse a las grandes potencias en el renglón económico, concretamente con nuestros vecinos del norte, mediante la firma de acuerdos comerciales, política económica que en el fondo beneficia a quien ostenta el poder en ese renglón, que lleva la firme intención de ampliar su poder en ese apartado.

Tenemos el caso de los productos agrícolas, renglón en el que observamos cómo nuestro país, antes de proteger a este sector, lo perjudica con la importación de productos o derivados de los mismos que afectan la economía de los hombres del campo, dejando de lado la exportación de petróleo en crudo, si consideramos que México cuenta con ese recurso.

En lo que respecta a la política nacional, se observa también cómo las cosas no caminan en beneficio de la población, porque hoy en día la llamada oposición, para nada procede a atender las demandas más sentidas, pues siempre buscan el poder por el poder.

En nuestro país, cada seis años, los partidos buscan a través de promesas y todo tipo de acciones, mejorar la calidad de vida; sin embargo, a 104 años del movimiento revolucionario emancipador, todo sigue igual.

Todo ha sido el resultado de la falta de un líder auténtico, pues en la medida que el partido en el poder ha visto mermada su fuerza, la oposición antes de proceder en beneficio de la población se ha apresurado a concretar convenios a fin de compartir el poder, olvidándose por completo del bienestar de sus gobernados.

Como siempre ha acontecido, nos damos cuenta que en cada proceso electoral o estatal siempre se habla de cambios de rumbo con la supuesta intención de cumplir a la población la añeja promesa de una mejor calidad de vida; sin embargo, la única realidad es el cambio de quien ejerce el poder, para todo seguir igual.

Lo anterior se puede corroborar porque si bien se ha hablado de la alternancia en el poder como la solución al problema que nos ocupa, ha quedado en claro que ello no pasa del plano de la retórica, porque al darse la alternancia en la Presidencia de la República, sólo ha permitido que el cambio de partido en el poder.

Sin embargo, vemos cada día la población ha percibido ese juego, sólo se beneficia a los partidos, sin que haya nada a su favor, situación al que no le deja otro recurso que sufragar por los candidatos que al margen del partido que les postula, le genere más confianza en respuesta a sus desempeños cubiertos, principalmente en el caso de la honestidad requerida para abrigar esperanzas.

Todo lo anterior viene a colación respecto al relevo de mandato en nuestra entidad, porque si bien la tónica ha sido la misma a nivel nacional, no se debe pasar por alto que en algunas entidades federativas se han apreciado avances positivos, ello como resultado de buenos mandatos, como también en algunas demarcaciones municipales.

En los hechos, estamos ciertos que Colima requiere un golpe de timón en lo concerniente a políticas encaminadas a favor de la población, no con la idea de criticar al gobierno actual, sino al ajuste de un proyecto encaminado a superar inconsistencias, ajustándolas a los retos que los tiempos que se viven reclaman.