Referencias Políticas


Salvador Olvera Cruz.-

Nulos augurios con Reforma Energética

Mal inicio del 2015, pues junto con el irrisorio incremento a los salarios mínimos llegaron las alzas a los productos de la llamada canasta básica y tarifas eléctricas, que sin decir “agua va” se cobraran a los usuarios por la CFE, en las viviendas en que se colocaran los medidores con tarjeta, como también a las de los medidores tradicionales.

Si bien el Gobierno Federal desde el inicio de su administración se dio a la tarea de dar vida a reformas estructurales en aras de mejorar la economía nacional y consecuente calidad de vida de la población, en el campo fiscal, educativo, laboral y energético, se inició el 2015 con presagios negativos para el grueso de la población.

La Reforma Energética se ha convertido, hasta el momento, en la que mayores daños ha generado en la economía familiar, dejando de lado las otras reformas que tampoco han dado muestras claras de mejoría en la calidad de vida de la gente.

Puntualizando lo anterior, el incremento a los precios de las gasolinas, gas y energía eléctrica, son tres alzas que inciden directamente en la economía familiar, pues éstos representan erogaciones que todas las familias, sin excepción, tienen que cubrir día con día.

Si bien el gas y la energía eléctrica inciden directamente en la economía familiar, el caso de las gasolinas viene a repercutir también en forma importante en ésta, porque el traslado de todo tipo de productos de la canasta básica y artículos en general, generan alza de precio con que la gente tiene que cargar, reduciéndose su poder adquisitivo.

De hecho, el raquítico incremento salarial es algo que amplía su insuficiencia, máxime si se toma en cuenta que todo tipo de servicios, productos y necesidades primarias de los hogares se incrementan en porcentajes superiores a los estipendios que recibe la clase laborante, sin que se trace una política de gobierno encaminada a superar este añejo problema.

Vale tomar en cuenta también otros pagos que la población tiene que realizar obligadamente, como es el caso del servicio de agua domiciliaria, que conlleva también el de drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales, impuesto predial, alumbrado público y trámites burocráticos diversos, que también se incrementan, el pago de renta, o en su caso, abonos por viviendas adquiridas

Como nos podemos dar cuenta, para nada se tomaron en cuenta los gastos de alimentación, vestido, calzado, transporte y educación de los hijos, renglón que en el fondo representa un verdadero viacrucis para los jefes de familia, incluyendo la salud.

Sobre el caso de salarios y alimentación, el salario mínimo que alcanza la cifra de $76.00, nos encontramos que el kilo de carne de res oscila entre 110 y 120 pesos, quedando en claro que este producto se ubica fuera del alcance de un alto porcentaje de la población.

Incluso, el frijol bayo, especie de consumo tradicional en nuestro medido colimense, el kilogramo cuesta por lo menos $30.00, cifra que representa el 40% más o menos del salario mínimo vigente, al que si se suma un kilo de tortillas, se rebasa el 50% del citado salario.

Debemos decir que con un salario mínimo no se cubren las necesidades de un hogar, pero tampoco los de quienes perciben dos salarios mínimos, pese a que buen número de trabajadores los devengan.

Asimismo, se puede decir que buen porcentaje de la gente recibe entre dos y medio salarios mínimos y otros tantos tres como máximo, cantidad insuficiente también para solventar las demandas básicas del hogar, tomando en cuenta el alto costo de servicios, alimentos y gastos indispensables para poder acceder a una vida digna.

A los presagios negativos para el presente año hay que agregar el desplome de los precios del petróleo a nivel internacional, que indudablemente colocan al país en situación más que comprometida; pues la economía de México depende en buen porcentaje de la comercialización de este recurso natural.

Como resultado de lo anterior se ha generado la devaluación de nuestra moneda, lo que obligadamente nos lleva a peores momentos, con el agravante de que las gasolinas en nuestro país, pese a la baja de precio del petróleo, cada día cuesta más cara, caso contrario al de nuestros vecinos de la Unión Americana, en que como resultado de lo anterior, las gasolinas bajan de precio.

Todo lo anterior nos lleva a señalar que a pesar de la situación actual, el Gobierno Federal sólo se dedica a decir que todo será mejor en el presente año, haciendo llamados a la población a la unidad, armonía y trabajo, bajo el esquema de que las bases para el desarrollo y progreso están sentadas, restando tan sólo que la población se sume al proyecto de nación diseñado para alcanzar los logros preconcebidos.

Ese añejo discurso es algo que se ha manejado por décadas sin resultado alguno, dejando en claro que nada cambiará para bien, pues en nuestro sistema político, como siempre, la clase gobernante carece de la sensibilidad y humanismo requeridos para dar vida a un proyecto de nación que solvente y supere las demandas ciudadanas a que tiene legítimo derecho.

Para nada ha mencionado el primer mandatario de la nación el cambio de funcionarios de su gabinete que no responden a superar los problemas nacionales que se enfrentan; los que sin duda pueden lograrse, siempre y cuando se releve a quienes carecen de la capacidad e intención de velar por el destino de los gobernados.